Marc Masip: España es el país europeo con más adolescentes adictos a la red

Marc Masip

Joven con un móvil / Paul Hanaoka

La ponencia La Heroína del siglo XXI en el Palacio de Formación y Congresos de Fuerteventura

El psicólogo Marc Masip llevó a Fuerteventura su programa pionero para hacer buen uso de las tecnologías sin deteriorar las relaciones personales ni crear dependencias. Este experto en adicciones ofreció su ponencia ‘La Heroína del siglo XXI’ el pasado jueves, en el Palacio de Formación y Congresos, dentro del programa formativo II Plan de Adicciones del Servicio de Información y Prevención (SIPA) del Cabildo de Fuerteventura.

Durante la presentación del acto, el consejero de Políticas Sociales, Adargoma Hernández, agradeció la presencia de los ponentes y advirtió del peligro de las adicciones con sustancia, pero también de las comportamentales, “un problema igual de grave que las adicciones con sustancia”.

Marc Masip es autor del libro Desconecta, publicación en la que invita al lector a ponerse a prueba y descubrir en qué nivel de adicción se encuentra con respecto a la dependencia del móvil. El psicólogo centró su ponencia en el riesgo de las adicciones en adolescentes, alertando de que “todavía no somos conscientes de los problemas que ocasionan móvil, redes sociales y videojuegos”.

Los datos del psicólogo Marc Masip

Para mostrar esta realidad, Masip ofreció algunos datos preocupantes. España es el país de Europa con más adolescentes adictos a la red y el 58 % de ellos no pasa más de una hora sin mirar su teléfono móvil.

El psicólogo apuntó, además, que el 77 % de la población padece lo que se conoce como ‘nomofobia’, nerviosismo y ansiedad ante la posibilidad de quedar desconectado.

Según Masip, “detrás de una adicción de este tipo siempre hay una patología o malestar detrás, y las redes sociales hacen de altavoz de la misma”.  Por ello, es importante atender a algunas señales que permiten detectar riesgo de adicción en adolescentes, como son pasar mucho tiempo en la habitación, cambios emocionales o bajo rendimiento escolar.

Para combatir esta problemática, “debemos educar para hacer un buen uso de estas tecnologías, poniendo unos límites. Los menores no deberían hacer uso de las pantallas hasta los seis años y en lo que respecta al smartphone, no deberían utilizarlo hasta los dieciséis años, porque no tienen cerebro desarrollado para ello y tampoco lo necesitan”.

 

El Ilustrador

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