La pobreza aumenta dentro de los más desfavorecidos de Canarias

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Santa Cruz de Tenerife / Noa Piñero

Cáritas expone los perfiles de la pobreza en Canarias: Parado de larga duración, familia con hijos, joven, extranjeros…

Según el IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Canarias, presentado por Cáritas esta semana, está aumentando «el grupo de los más frágiles», es decir, ha crecido un 15% de las situaciones de exclusión severa, alcanzando a más de 300.000 personas. Las personas en situaciones más críticas ya representan casi la mitad de las personas presentes en el espacio de la exclusión social.

Desde Cáritas indican que los niveles de pobreza monetaria y desigualdad son altos y persistentes para muchas familias canarias. No obstante, «aunque en los últimos años se ha reducido la distancia con España, las tasas de pobreza siguen siendo en el Archipiélago superiores a las registradas en el conjunto del estado y afectan, en su versión más severa, a cerca de 425 mil canarios (19,6% en Canarias por 11,3% en España)».

Los perfiles de los más frágiles

Las medidas de distanciamiento social para combatir la pandemia han traído consigo una digitalización que se está revelando como un nuevo factor de exclusión: la brecha digital, que afecta al 30% de los hogares canarios y, en mayor medida, a los hogares en exclusión severa, pues un 44% de estos hogares no tienen acceso al mundo digital.

Según los datos recogidos en el informe, esta crisis está «feminizando» aún más el espacio de la exclusión, pues en 2021 la brecha entre los hogares encabezados por hombres y los encabezados por mujeres se ha incrementado notablemente y como resultado, el 28% de los hogares cuya persona sustentadora principal es una mujer se encuentra en situación de exclusión frente al 22% donde la figura sustentadora es un hombre.

Ser extranjero en Canarias supone una enorme desventaja, pues cerca de la mitad de los hogares encabezados por una persona de origen extranjero (47%) se encuentra en situación de exclusión; esto significa casi el doble de exclusión que en los hogares encabezados por alguien de nacionalidad española, «lo que dibuja una nueva línea de exclusión en esta sociedad fracturada».

Estos son perfiles que la Fundación FOESSA lleva tiempo dibujando como colectivos desfavorecidos, a esto se le añade uno nuevo: ser joven, pues uno de cada tres jóvenes entre 19 y 29 años están afectados por procesos de exclusión social (33%).

Otro colectivo que acumula mayores factores de vulnerabilidad es el de las familias con hijos. La tasa de exclusión entre los hogares con niños, niñas o adolescentes es del 35% frente al 17% cuando sólo hay adultos.

Asimismo, se ha producido un empeoramiento de las condiciones de trabajo, lo que genera más trabajadores pobres y niveles más bajos de realización personal y social. Durante esta crisis, la precariedad se ha triplicado en Canarias y alcanza casi 130.000 hogares (15%) que dependen económicamente de una persona que sufre inestabilidad laboral grave.

En estos momentos, que el sustentador se encuentre en paro de larga duración es una realidad que alcanza a más de 50.000 familias y el desempleo total familiar casi se ha duplicado, y hoy existen en Canarias más de 120.000 núcleos familiares donde todas las personas activas están en paro.

Además del empleo, la vivienda y la salud son otros grandes motores de la exclusión en las Islas. Más de 180 mil hogares (21%) han abandonado tratamientos médicos o han dejado de comprar medicinas por problemas económicos, una realidad que se dispara entre los hogares en situación de exclusión que afecta a más de la mitad (56%).

En el ámbito de la vivienda, la dificultad en el pago es la casuística que más se repite. La combinación entre altos precios y bajos o inestables ingresos hacen que algo más de 165 mil familias (19%), una vez realizado el pago del alquiler o la hipoteca, queden en situación de pobreza severa.

«Existe un problema grave de acceso a derechos humanos como la salud o la vivienda. Esta dificultad aparece vinculada con el limitado acceso a unos ingresos que los aseguren y que dependen de un mercado laboral que expulsa y precariza a las personas trabajadoras», explican desde Cáritas.

 

El Ilustrador

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