La peor sequía en España en dos décadas

sequía en España

Sequía / Gabriel Lindoso (Greenpeace)

Los embalses por debajo del 38 % de su capacidad confirman la grave sequía en España

Las organizaciones ecologistas llevan mucho tiempo advirtiendo de las nefastas consecuencias del consumo de agua irresponsable. Desde Greenpeace culpan al Gobierno de no haber tenido en cuenta las recomendaciones. Insisten: el problema de la sequía en España se tendría que haber solucionado cuando todavía había agua, no ahora que no hay.

Por debajo del 10 %, el agua embalsada no es utilizable

La media general del agua de los embalses nacionales se sitúa en torno al 38 %. Es una cifra catastrófica, sobre todo si se tiene en cuenta que con porcentajes de entre el 5-10 % el agua embalsada no se puede extraer para su uso.

Pese a todo, los gobiernos siguen sin tomar medidas a largo plazo. En lugar de cortes de agua y otras restricciones, se deberían plantear otro tipo de políticas con efectos más duraderos. Una de las grandes incongruencias de la actual gestión política es que, a pesar de la escasez de agua, se sigan promoviendo los cultivos de regadío.

Sobreexplotación de aguas subterráneas

Bajo tierra el panorama no es mucho más alentador. Según informan desde Greenpeace, hay más de un millón de pozos ilegales repartidos por toda la geografía española. La extracción de agua de estos pozos equivale al consumo anual de una población de 118 millones de personas.

La sobreexplotación y la contaminación de las aguas subterráneas como consecuencia del empleo de pesticidas en el campo no ayudan a mejorar la situación. Cataluña, Galicia y Andalucía son las más afectadas por estos problemas y las que más están sufriendo las restricciones.

Propuestas de Greenpeace para combatir la sequía

La organización ecologista reclama un cambio en la política hídrica para hacer frente al actual episodio de sequía en España y evitar que el problema se agrave en los próximos años:

  • Abordar la transición hídrica en el contexto del cambio climático.
  • Prestar más atención a las aguas subterráneas y al uso que se está haciendo de ellas.
  • Reducir el consumo de agua, sobre todo en los cultivos de regadío (80% del total).
  • Fomentar la agricultura ecológica y reducir la ganadería intensiva.
  • Desarrollar políticas forestales adaptadas a la realidad española.
  • Aumentar el presupuesto en gestión forestal y garantizar la protección de los recursos hídricos.

 

El Ilustrador

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