La ciberviolencia machista no se denuncia

ciberviolencia machista

Violencia de género en la red

En grancanaria solo un 5 % de las víctimas de ciberviolencia machista interpone denuncia

La Asociación Opciónate, financiada por el Cabildo de Gran Canaria, ha impulsado una investigación sobre ciberviolencia machista en la isla. Los datos recabados reflejan que solo un 5 % de las víctimas de ciberviolencia machista en Gran Canaria denuncian estas agresiones.

Es la primera vez que se desarrolla un estudio así de completo sobre violencia de género de este tipo. Tanto el Cabildo como la Asociación confían en que esta investigación sirva para fortalecer los mecanismos de prevención, protección y denuncia.

Al menos la mitad de las mujeres gran canarias han sufrido ciberviolencia de género

La mayoría de los casos de ciberviolencia de género en Gran Canaria tienen un trasfondo sexual. Más del 50 % de las grancanarias asegura haber vivido situaciones de este tipo, y al menos un 16 % reconoce tener alguna amiga que también las ha padecido.

Así, prácticamente dos tercios de las mujeres que viven en la isla o algún contacto cercano han sido víctimas del cibermachismo, sobre todo en sus relaciones de pareja. Esta investigación ha incluido el desarrollo de una encuesta digital a más de 330 mujeres de la Isla, entrevistas en profundidad a víctimas de la ciberviolencia machista y un grupo focal con representantes de instituciones locales, insulares y regionales.

Ciberviolencia de género en tres categorías

El trabajo se ha centrado en analizar tres tipos de ciberviolencias. Por un lado, las de carácter sexual, que tienen lugar en Internet o en las redes sociales, como la recepción de correos, imágenes o mensajes sexuales de forma reiterada sin haber sido solicitados, así como seguir insistiendo en una conversación sexual, tras pedir que parasen.

En segundo lugar, se han tratado las ciberviolencias ocurridas en el terreno de las relaciones sentimentales, en especial a través de la revisión del móvil para controlar las llamadas, mensajes y contactos, o el uso de las redes sociales para controlar qué hacían y con quién las mujeres objeto del estudio.

Y, por último, las ciberviolencias machistas simbólicas o discriminatorias que inundan el mundo digital. Estas se manifiestan a través de contenidos que muestran a la mujer simplemente como un objeto sexual, los insultos por defender postulados feministas, los chistes o memes sobre violaciones o agresiones contra las mujeres, o la exclusión de foros por el mero hecho de ser mujer, entre otros casos con los que se ha encontrado una amplísima mayoría de las entrevistadas.

 

 

El Ilustrador

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