Greenpeace critica las subvenciones al sector aéreo

subvenciones al sector aéreo

Aeropuerto / L.Filipe C.Sousa

Europa invierte miles de millones en subvenciones al sector aéreo para mantener vuelos y aeropuertos deficitarios

“Cuanto más vuelos, más contaminación”. La crítica de Greenpeace a las subvenciones al sector aéreo es contundente. La organización ecologista considera que estas ayudas únicamente sirven para financiar el cambio climático. Mientras aerolíneas y aeropuertos se benefician de ayudas millonarias, el resto de la sociedad se ve perjudicado por su falta de compromiso con el medioambiente.

Subvenciones camufladas bajo “acciones de promoción turística”

Según se denuncia en un artículo publicado en la página web de la organización, entre 2015 y 2022 se han concedido 60 millones de euros a los aeropuertos españoles en subvenciones encubiertas. Muchas de estas subvenciones al sector aéreo han sido empleadas para el mantenimiento artificial de algunas conexiones.

En los resultados de una investigación titulada «Chanchullos en el aire: Análisis de las subvenciones de ayuntamientos y comunidades al sector aéreo», Greenpeace asegura que muchas aerolíneas chantajean a las instituciones con la retirada de conexiones si no se les renuevan dichas ayudas. En este contexto, no se trataría ya de subvenciones puntuales, sino de pagos que se renuevan año tras año.

Las ayudas públicas indirectas a las compañías aéreas toman, en la mayoría de los casos, forma de subvenciones al sector aéreo en concepto de “acciones de promoción turística”. Sin embargo, en la práctica se trata de un mecanismo de subvención de vuelos ilegal.

Entre las aerolíneas beneficiarias de este tipo de contratos, en el estudio de Greenpeace aparecen nombres como Iberia, Ryanair, Easyjet, Air Nostrum y Volotea.

Otras consecuencias de las subvenciones al sector aéreo

La organización ecologista ha destacado que estas prácticas no solo suponen un tipo de chantaje. También hace hincapié en que el incentivo de los vuelos tiene otras repercusiones negativas tanto para el medio ambiente como para otros sectores:

  • El respaldo a infraestructuras aeroportuarias que no son realmente necesarias y tienen un gran impacto en el paisaje.
  • El alejamiento de un modelo de movilidad libre de combustibles fósiles.
  • El flujo de dinero de las zonas menos turísticas (donde se encuentran la mayoría de vuelos bonificados) a territorios que no necesitan esa promoción (Levante, Costa del Sol e islas).
  • La transferencia de rentas públicas regresiva: solo favorece a los viajeros locales de clases altas y medias, que son las que se pueden permitir irse de vacaciones en avión a los destinos de estos vuelos.

 

El Ilustrador

 

 

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