Carmen Laforet, contra la mediocridad del mundo

Carmen Laforet“Todo aquello que un novelista vive o siente, servirá de combustible para la hoguera insaciable que es su mundo de ficción”.

Con tan sólo 25 años, una joven barcelonesa se convierte en la ganadora de la primera edición del Premio Nadal. Se cumplían así sus sueños de novelista después de haber dado tumbos por varias ciudades españolas y dos carreras universitarias inconclusas en las que la joven Carmen Laforet no parecía haber encontrado aún la manera de canalizar su verdadera vocación.

 

Nació un 6 de septiembre de 1921 en Barcelona, pero pronto la familia se trasladó a Las Palmas de Gran Canaria, donde Carmen pasaría su infancia y adolescencia. A los 18 años retorna a Barcelona, donde comienza a estudiar Filosofía y Letras, carrera que abandona para trasladarse a Madrid donde recorrerá los pasillos de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense hasta que, a los 21 años, decide abandonar los estudios. Carmen no encuentra su lugar en las aulas, acaso porque su vocación es otra que está más allá del mundo real de estos libros. De manera que empieza a escribir, y esa se convierte en su principal actividad. A través de la escritura se abrirá para Carmen un nuevo círculo literario en el que conocerá al periodista y escritor Manuel Cerezales que, entendiendo las inquietudes creativas de la joven Laforet, la animará a continuar por ese camino.

 

Unos años después, la vida de Carmen Laforet da un giro extraordinario: Nada, su primera novela, recibe el Premio Nadal en su primera edición. El éxito de la novela, de la que se venderían muchísimos ejemplares en la época –tres ediciones sólo en el primer año de publicación-, fue la extraordinaria manera en la que la historia sintonizó con los lectores del momento a través de una prosa sencilla con la que Laforet retrataba a la sociedad burguesa del franquismo y los desengaños vitales de una joven estudiante que busca su espacio en una Barcelona llena de contradicciones y tabúes.
El éxito profesional estuvo acompañado por el personal. Los lazos afectivos entre Carmen y Manuel Cerezales se habían hecho cada vez más estrechos durante los últimos años, de manera que decidieron contraer matrimonio dos años después de que se publicara la primera novela de la escritora. De este matrimonio nacerían cinco hijos, dos de ellos también escritores –Cristina y Agustín-.

 

El hecho de haber ganado un premio literario de esta categoría, compitiendo con escritores ya consagrados, no supuso para Carmen Laforet un cambio en su manera de concebir la literatura como forma de vida. Nada sería el inicio de una incesante y prolífica carrera literaria en la que publicaría novelas, ensayos, cuentos y relatos breves, muchos de ellos sobre sus experiencias como viajera. Una obra muy completa por la que en 1956 se le concedió también el Premio Nacional de Literatura.
Sin embargo, en la última etapa de su vida Carmen Laforet se sumió en un oscuro silencio literario del que apenas sale para escribirle cartas a su amigo Ramón J.Sender. Una relación epistolar que posteriormente sería recopilada por su hija Cristina Cerezales para la publicación del libro Puedo contar contigo. Por entonces Carmen ya se había separado de Manuel y su situación económica no era del todo estable. Al igual que muchos de sus personajes, la escritora había empezado a sentir un vacío existencial que consumía su incesante capacidad para imaginar. Agotada, tal vez, de la mediocridad del mundo que la rodeaba, Carmen Laforet se transformaba lentamente en una más de las protagonistas de sus obras, padeciendo además la no menos literaria enfermedad del alzheimer, que afectaba seriamente a su capacidad para recordar.

Murió en Madrid el 28 de febrero de 2004, año en el que, a título póstumo, se publicaría su última novela: Al volver la esquina.

 

 

 

 

 

 

 

 

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