Cuatro banderas negras en Canarias confirman los peores resultados

Banderas negras

Informe Banderas Negras 2022

El informe Banderas Negras en Canarias 2022 revela los casos de contaminación más significativos en las costas insulares

Los vertidos descontrolados, el desarrollo de la actividad acuícola, la contaminación y la mala gestión son algunos de los problemas que se recogen en el informe Banderas Negras en Canarias 2022 presentado por Ben Magec-Ecologistas en Acción. Desde la organización destacan que este año el otorgamiento de banderas negras en Canarias ha sido complicado, ya que el número de playas con estas afecciones es cada vez más elevado.

Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura protagonizan el informe 2022

La última distribución de banderas negras en el archipiélago realizada por el grupo ecologista ha quedado de la siguiente manera:

  • Dos banderas negras en Tenerife en la playa del Charco de la Araña, en Garachico, por contaminación y mala gestión. La organización critica así el vertido “peligroso e incontrolado”, consecuencia de su traslado desde la playa del Canto del Barranco, que también recibió dos banderas negras en 2021.
  • Bandera negra a la playa del Waikiki, en el municipio majorero de La Oliva. Este espacio privilegiado, que se denomina originalmente La Goleta, forma parte de la Red Natura. Sin embargo, esta declaración no ha podido evitar que se haya convertido en un ejemplo de mala gestión por parte del Ayuntamiento, que ha permitido la invasión de la playa con sillas y mesas de los restaurantes aledaños, la construcción de chabolas en los alrededores, el tráfico marítimo intensivo e incluso vertidos de aguas residuales puntuales, aunque cada vez más frecuentes.
  • Bandera negra en el municipio de Yaiza (Lanzarote) por la presencia de la empresa Piscifactorías Atlántico. La empresa del grupo murciano Ricardo Fuentes e Hijos cultiva lubinas y doradas desde 2011 y se está preparando para la instalación de ocho nuevas jaulas flotantes en la zona. El exceso de nutrientes en el suelo como consecuencia de la alimentación y la concentración de excrementos de estos peces ponen en riesgo la flora y la fauna existente y protegida. Por otro lado, las fugas de estos peces, depredadores naturales, suponen una amenaza para especies locales como las sardinas, las bogas y las caballas.

 

El Ilustrador

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.