6.000 personas ya han sido evacuadas a causa del volcán de La Palma

volcán de La Palma

Imagen infrarrojo de la actividad actual y las coladas de lava procedentes de las dos nuevas bocas eruptivas / INVOLCAN

Ha alcanzado el momento más energético del proceso eruptivo y aparecen dos nuevos centros de emisión 

El proceso eruptivo del volcán de La Palma ha obligado a poner en marcha la evacuación diseñada por el Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de Canarias (PEVOLCA) para los núcleos de Tajuya, Tacande de Abajo y la zona hasta ahora no evacuada de Tacande de Arriba, en el término municipal de Los Llanos de Aridane.

Se han evacuado a unas 160 personas. Desde que se inició la erupción el pasado domingo, se estima que han sido evacuadas cerca de 6.000 personas.

De acuerdo con los registros de la vigilancia volcánica que se lleva realizando desde el inicio de la erupción, en la tarde de ayer ha tenido lugar el momento más energético del proceso eruptivo. Por ello, la dirección del PEVOLCA decidió, tras las recomendaciones del Comité Científico, proceder a la evacuación de estas personas, como medida preventiva, que se ampliaría en caso de que la evolución del proceso obligue a extremar las precauciones.

El volcán de La Palma aumenta su intensidad

La directora del Instituto Geológico Nacional (IGN) en Canarias, María José Blanco, explicó que sobre las 13.00 horas se registró la mayor señal sísmica habida hasta el momento en el cono principal de Cumbre Vieja.

La primera decisión fue el confinamiento de la población para protegerlos de la emisión de partículas volcánicas, cerrando puertas y ventanas, y recomendando a las personas que se mantuviese alejados de las ventanas ante la posible rotura de cristales por las ondas de presión.

Tras constatar los dos nuevos centros de emisión que emitían lava con intensidad y fluidez, así como una posible apertura de una fractura que pudiera provocar la desestabilización de un sector del cono principal, se decidió proceder a la evacuación.

Entre los peligros a los que se podría enfrentar la población están las coladas de lava de alta temperatura y contenido de gases, poco viscosas y que pueden saltar espacios topográficos, así como el mayor alcance de fragmentos balísticos y una densa caída de cenizas. El peor escenario, según Blanco hubiera sido el desmoronamiento total o parcial del cono eruptivo, generando flujos de alta velocidad que hubieran podido extenderse lateralmente.

 

El Ilustrador

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