Yoguis bajo el microscopio

Los sahaja yoguis son monitorizados y su actividad cerebral medida a tiempo realJosé Gregorio González

Usan la resonancia magnética para estudiar la actividad neuronal en practicantes de Sahaja Yoga.

La Universidad de La Laguna y su Servicio de Resonancia Magnética para investigaciones biomédicas es el escenario en el que se ha venido desarrollando el estudio nacional más reciente y ambicioso sobre los efectos del Yoga en la actividad neuronal. Dirigido por el Doctor en Física de la ULL, Sergio Elías Hernández, ha contado con la colaboración de un grupo de experimentados practicantes de de Sajaha Yoga, yoguis que han permitido que un equipo de resonancia magnética cartografíe su cerebro en estado de meditación. El mes de julio se presentaron los primeros resultados en Florencia.

El protocolo seguido en la investigación en curso sorprende por su aparente sencillez. El yogui se introduce en el túnel del sofisticado equipo de resonancia magnética y allí debe entrar en meditación, dejando que este sistema de diagnóstico no invasivo haga el resto, que fotografíe lo que ocurre en su cerebro. Pero la tarea no resulta del todo fácil, en la medida en la que el entorno hospitalario y el ruido de la propia máquina no son precisamente los más idóneos para relajarse y entrar en meditación, y por medio de ella alcanzar ese estado de conciencia sin pensamiento que en la India se conoce como nirvichara samadhi. Ha sido por eso por lo que en la investigación se ha contado con practicantes experimentados, capaces de aislarse con relativa facilidad de los inevitables estímulos externos y al mismo tiempo mantener la conciencia necesaria para interactuar con los experimentadores. “Durante 10 ó 12 minutos se toman referencias de tu cerebro mediante resonancia, de la actividad normal –explica Frank Mazet, uno de los yoguis que participa de forma voluntaria en el estudio- A partir de ese instante comienzas a meditar, intentado conectarte con la energía de la creación a través del centro o plexo sahasrara, situado en la parte superior de la cabeza. Meditas dos minutos, abres los ojos y dejas de meditar para retomar tu estado basal, repitiendo esta operación cinco veces. Cuando notas la conexión tocas un botón y cuanto sientes algún bloqueo en la energía accionas otro botón diferente”, concluye.

El alma mater de esta investigación aún en marcha y cuyos resultados se evalúan en estos momentos, Sergio Elías Hernández, es Ingeniero de Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Madrid, contando con un Doctorado en Física que como él mismo reconoce, “fue obtenido a caballo entre la física y la fisiología” . Si a ello añadimos que es músico y practicante de Sahaja Yoga, se entenderá mejor su predisposición a explorar los entresijos de nuestros hemisferios cerebrales, así como los puntos de encuentro entre la mente y el cuerpo, o entre la ciencia y lo que, a falta de un término mejor, llamamos espíritu. “El cerebro es el elemento más complejo conocido de la creación. Una de las preguntas que se hace la ciencia y la mística es en dónde está lo que llamamos alma, y una de las respuestas es que pueda estar en el cerebro, ya que hay una parte refleja en el cerebro en cada acción. La cuestión es si eso es todo, desde una visión materialista y se acaba ahí, o hay algo más” La elección de este tipo concreto de yoga tampoco ha sido casual y en parte se debe a que desde la primera meditación “permite percibir el estado de los centros energéticos descritos en la tradición oriental. Cuando uno está débil, podemos notar calor en los centros reflejos de la mano. Hay una objetividad, se percibe una brisa fresca, de chorro de aire por encima de la cabeza”, explica Hernández.


DE LA EXPLORACIÓN CEREBRAL A FENÓMENOS DE NO LOCALIDADEl fisico Sergio Elias supervisa la entrada en la maquina de resonancia

En estos momentos la investigación sigue su curso y aunque el análisis de los datos lleva su tiempo, Elías Hernández se muestra optimista con respecto a los mismos. “Estamos utilizando el Servicio de Resonancia Magnética Funcional de La Universidad de La Laguna, que durante las mañanas se usa para diagnóstico. En la resonancia se mide el riego sanguíneo que aporta más oxígenos a las zonas neuronales más activas, esto nos permite por tanto ver dónde se localiza la actividad cerebral en cada momento. Y ahora estamos empezando a ver dónde se activa cuando logramos esa conciencia sin pensamiento de este tipo de yoga. Queremos ver entre otras cosas si estás áreas son las mismas que se activan en otras meditaciones como el zen o en el budismo, y obviamente buscarle aplicaciones prácticas a estos hallazgos. No olvidemos que hay regiones en el cerebro que no conocemos bien, y estos estudios pueden arrojar luz sobre su función y funcionamiento”, explica el responsable de la investigación.

Los primeros avances fueron presentados del 14 al 18 de julio pasado en Florencia, en el marco del 8º Congreso Mundial de Neurociencia, Ibro, de la Organización Internacional de Investigación sobre el Cerebro, un encuentro que durante esos días congregó a unos 2000 investigadores. De esa manera los asistentes pudieron conocer el trabajo bajo formato poster y con el título Medición del Estado de Yoga mediante la Meditación Sahaja, un estudio FMRI (Imágenes por Resonancia Magnética Funcional), que fue firmado por Sergio Elias y sus colegas de la Universidad de La Laguna Cristian Madroño, matemático y psicólogo, Francisco Marcano, informático, y el neurólogo José Luis González-Mora

Pero, ¿qué sucede durante éstas meditaciones?, ¿qué cuentan sus practicantes? Durante la meditación Sahaja Yoga -que puede traducirse como yoga espontáneo- los practicantes aseguran tener una percepción de la realidad mucho más nítida, dándose variaciones en las constantes vitales que también pueden ser medidas, como la temperatura, el ritmo cardiaco y el gasto energético del cuerpo. Esto se debe, tal y como comenta la experta en física de la Universidad Europea de Madrid y practicante de yoga Maite Blázquez, “a que con la práctica del Sahaja Yoga se potencia el sistema nervioso parasimpático. Precisamente los pensamientos descienden porque dependen del sistema nervioso simpático”

Con todas las reservas propias de quien se debe al método científico, Sergio Elías confiesa haber observado junto a los voluntarios, colaboradores y personal técnico, ciertos fenómenos cuando menos curiosos, “que no tienen una explicación científica basada en el materialismo, pero sí en paralelismos con la física cuántica, en fenómenos de no localidad en los que dos cosas ubicadas en puntos distantes del Universo pueden interactuar”, matiza el experto. Elías Hernández hace referencia a las situaciones de paralelismo que durante las meditaciones se daban entre el sujeto que estaba en el equipo de resonancia y el resto de practicantes. “Yo les pedía a ambos que meditaran, y en un caso en concreto, con una yoguini de Galicia, vivimos como mientras ella meditaba, los de fuera decían que el cuarto centro, el centro energético que se encuentra a la altura del corazón, lo notaban fuerte. Incluso yo, mientras estaba tomando notas, tuve esas mismas sensaciones. Lo curioso para todos fue que al salir de la máquina le pregunté a la practicante y me dijo para sorpresa de todos que las sensaciones más intensas las había notado en ese mismo centro energético que está a la altura del corazón”.

Elías Hernández afronta con optimismo los nuevos retos. Acaba de iniciar una relación de colaboración con el Dr. Sandip Rai, responsable del International Sahaja Yoga Research & Health Centre, Bombai, India, y para septiembre espera poner en marcha nuevos experimentos de medida de meditación en Resonancia en colaboración con el Doctor José Suero, autor del libro Autocuración Sahaja. Habrá que esta muy atentos.

 

 

José Gregorio González

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