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Carlos Castañosa

Tras casi cuatro años de lucha se rompió el cerco mediático sobre la fechoría del cierre del espacio aéreo español, aquel nefasto 03/12/2010.

El enlace que titula el encabezamiento contiene un video de 59 min. como primicia informativa de AviaciónDigital, donde testimonios demoledores desmontan la trama urdida entonces desde el Gobierno, en connivencia con la oposición, la Justicia y algunos medios de comunicación.

Sucesivas sentencias recientes exculpan a los controladores del delito de sedición, pues se ha demostrado que no abandonaron su puesto de trabajo. Fue el “empresario” AENA, bajo la batuta del ministro de Fomento, José Blanco, quien premeditó la maniobra.

Dos fechas antes, se previno a Eurocontrol (Bruselas) sobre la perspectiva de un grave conflicto en el Control español. Los responsables de informativos de TVE vieron suspendidas sus vacaciones del puente ante una previsión de graves acontecimientos. El presidente Zapatero canceló su presencia en la Cumbre Iberoamericana sin motivo aparente. También dos días antes, se repasó la redacción y se ensayó la aplicación de “un posible estado de alarma” y la posibilidad de una “teórica” militarización de algún servicio público. En fin, premeditación y alevosía flagrantes.

Se conseguiría fácilmente masacrando laboralmente al colectivo de trabajadores que luchaban por el cumplimiento de su convenio laboral, denigrados social y masivamente en implacable campaña mediante estímulo de la envidia generalizada y animadversión colectiva por unos supuestos falsos privilegios. Solo faltaba remacharlos. Para ello, un Real Decreto como provocación en el que se reformaban de un plumazo sus condiciones de trabajo a unos extremos inhumanos de imposible cumplimiento. Se contaba con la rendición de los trabajadores quienes, a pesar de todo, mantuvieron la entereza en sus puestos de trabajo. Solo algunos, unos pocos, cedieron a la presión y se desmoronaron ante la pantalla. A los que acudieron como relevo se les impidió la entrada y, como quedaba personal suficiente para mantener la operación, en contra de lo previsto, se optó por la simulación del “abandono masivo de los puestos de trabajo”, cuando fue en realidad el “empresario” quien los expulsó de la sala, cerró de un plumazo el espacio aéreo, dejó abandonados a 600.000 pasajeros y propició un vergonzoso estado de alarma y posterior militarización.

Gravísimo acontecimiento que empalidece ante otro componente que pasó inadvertido a la percepción ciudadana: El riesgo de una catástrofe aérea en una situación tan crítica. Se dieron todos los condicionantes propicios para el desastre, pues el trabajo del controlador exige unas condiciones óptimas de estabilidad emocional, equilibrio mental y salud psicosomática a toda prueba en nombre de la Seguridad Aérea. No fue el caso, sino que el estrés extremo y la tensión, consecuencia de las vejaciones y maltrato infligido, eran incompatibles con una operación segura. Por fortuna, no sucedió la catástrofe en un escenario tan propicio. Evidentemente la evitó el plus de profesionalidad de los controladores. No así la voluntad de quienes los masacraron.

Juicio temerario sería hablar de premeditación dolosa al respecto. Pero un accidente grave habría sido achacado, sin pudor alguno, a los responsables de la operación de control, y se habría rematado el conflicto brillantemente en favor de los mezquinos intereses oficiales.

Téngase en cuenta que tanta barbaridad es el origen de una operación tan sucia y sospechosa como la actual privatización de AENA, pues aquella batalla fue la columna de humo para cubrir el inicio de esta amenaza contra los intereses ciudadanos, especialmente los canarios, en favor especulativo de quienes solo ven carroña masticable donde solo debiera haber beneficio bien administrado para el pueblo soberano.

 

Carlos Castañosa

elrincondelbonzo.blogspot.com

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