‘Wet Hot American Summer’

Wet Hot American Summer

Wet Hot American Summer

El humor intencionadamente absurdo es siempre mejor que el drama simplista

Lo primero que pensé al ver esta película fue que un grupo de amigotes de Hollywood se habían reunido durante unas semanas de verano para emborracharse y hacer el idiota delante de una cámara de cine. El segundo pensamiento sólo sirvio para ratificar esta impresión.

Que Wet Hot American Summer es un auténtico disparate es algo indudable. Que es tremendamente divertida también es innegable. Eso sí, hay que verla con la predisposición de reírse y de aceptar un humor un tanto gamberro que no se mantiene al mismo nivel durante toda la película.

Recopilatorio de clichés en Wet Hot American Summer

Empieza el último día de campamento y narra las historias de un grupo de monitores que han compartido los meses de verano. A escasas horas de que finalicen las vacaciones intentan resolver todo aquello que parece habérseles quedado a medias durante su paso por el campamento y lo hacen desde la perspectiva de jóvenes de 16 años. Lo disparatado de esto es que los supuestos adolescentes son actores que ya rozan la treintena y que se comportan como adolescentes, asumiendo todos los clichés de esta edad y de las películas americanas con este tipo de temática.

A tenor de esta sinopsis podría parecer que Wet Hot American Summer es una especie de Scary Movie pero que en vez de parodiar a las películas de terror parodia a las de drama adolescente. En esencia el recurso humorístico es el mismo, pero son los matices lo que hacen de esta película un producto tan absurdo como original.

Llama la atención que esté protagonizada por actores ahora tan famosos como Bradley Cooper (Resacón en Las Vegas), Janeane Garofalo (La verdad sobre perros y gatos) o Paul Rudd (Virgen a los 40) y que hace 15 años, cuando se rodó la película, empezaban a hacerse populares en la gran pantallas.

A David Wayne, guionista y director de cortometrajes y series de televisión, se le ocurrió reunirlos a todos en un campamento para rodar una película cuyo argumento rescataba los tópicos de las historias de adolescentes americanos: perder la virginidad, ganar popularidad, conquistar a un chico o chica, convertirse en protagonista de una gran hazaña, salvar a tu grupo de amigos de una terrible amenaza, triunfar en la obra musical de cierre de campamento… Eso sí, todo visto a través de la óptica de lo absurdo.

La precuela de todo este disparate

La película, que se estrenó fuera de concurso en el Festival de Cine de Sundance, no tuvo demasiada repercusión en los cines norteamericanos y a los circuitos europeos ni siguiera llegó. Sin embargo, es ya todo un clásico del cine de parodia teenager.

La descubrimos hace poco en Netflix por casualidad, a través de una mini serie de 8 capítulos en forma de precuela que relata el primer día de campamento: Wet Hot American Summer: First Day of Camp. Tanto la serie como la película son recomendables si te gusta el humor absurdo y estás dispuesto a pasar un buen rato.

 

 

Celina Ranz Santana

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