Viaje a Nerja.3/5

Las AlpujarrasValeriano Pérez

Lunes, 2 de noviembre de 2009.  Hoy madrugamos un poco más (el portero de noche nos llama por teléfono) pues a las 8.30 debemos coger la guagua que nos lleva de excursión hacia Las Alpujarras Granadinas.

 

Las Alpujarras es una comarca montañosa del sur de Sierra Nevada que comparten Granada y Almería. Cuenta con yacimientos de plomo y fue célebre por la guerra de los moriscos contra los españoles en tiempos de los Reyes Católicos (1499-1501) y de Felipe II (1568-1571). Tiempo atrás fue una comarca famosa por el contrabando, pero hoy en día sus habitantes, de marcado origen árabe se dedican a la agricultura. También fue famosa aquí la sublevación de los moriscos que en 1569 se levantaron en armas y proclamaron como rey de las Alpujarras a Abén Humeya hasta que fue finalmente derrotado por Don Juan de Austria.

Y aquí se encuentra el punto más alto de la Península Ibérica con 3478 metros: El Mulhacén donde, según la tradición, fue enterrado Muley Hacén, rey moro de Granada y padre de Boadil el Chico, último rey de esa dinastía que entregó la ciudad a los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492.

 

La guagua-bus que nos recoge pertenece a la agencia “Verano Azul” y se ha de completar con otros viajeros que recogeremos en Almuñécar, ciudad granadina que se sitúa entre los valles de los ríos Verde y Seco. Seguimos por la carretera nacional que pasa por Maro, un bello rincón andaluz rodeado de fértiles huertas, denominado Detunda en la época romana y poco después veremos el “Puente del Águila”, un elegante acueducto del siglo XIX hecho para trasvasar agua a la fábrica de Maro.

 

Almuñécar fue fundada por los fenicios con el nombre de Sexi (decirle a una almuñequera que es “sexi”, podría tener un doble sentido) y aún conserva una necrópolis fenicio-púnica del siglo VII a.C. También hay aquí vestigios del paso de romanos y de árabes que dejaron su huella. Y hacia allí nos vamos cruzando por una fértil vega agrícola conocida como Costa Tropical en la que abundan los chirimoyos y los aguacates, aunque no ha mucho se cultivó la caña de azúcar para sus “Ingenios”.

Pasamos por fin por la excelente playa de la Herradura y pese al tráfico llegamos a la del Cotobro, al Hotel Victoria, donde nos esperan el resto de esos “jubiladitos” los que cuales compartiremos hoy el día.

 

Y ya completos, cuando son las 9.20 iniciamos la excursión de hoy para lo cual debemos pasar por Salobreña (monte sin leña, mar sin pecado, curas, pocos y pillos y chiquillos maleducados) situada en el litoral de Granada, en la hoya de Motril, en la desembocadura del río Guadalfeo. Su casco antiguo se halla sobre una colina en la que destaca un castillo que fuera residencia de verano de Boadil el último sultán granadino. Ya torcemos a la izquierda, siguiendo el curso del Guadalfeo cuyas aguas se retienen en el embalse de Rules, para seguir por una carretera de montaña que va ganando altura y que nos conduce a la ciudad de Órgiva capital de las alpujarras donde paramos para aguar y desaguar

 

Órgiva se sitúa en el centro de un fértil valle donde el duro paisaje se dulcifica con la presencia de árboles frutales, en especial con los olivos, omnipresentes y poco exigentes que se alinean casi milimétricamente y tras el breve paseo por el pueblo proseguimos nuestra montañera ruta. Algo más arriba de Órgiva en el valle de Lecrín (alegría en árabe) está el pueblo de Lanjarón. Sus aguas mineromedicinales, su clima fresco y su cercanía a la carretera nacional han propiciado su desarrollo como balneario. Su agua se embotella por una multinacional francesa (m.h.) y se distribuye por la geografía española, quizás también la extranjera.

Al pasar por un cruce la guía nos informa de que el mismo conduce a un complejo budista y nos recuerda el caso que fue noticia destacada hace varios años en la que vinieron unos monjes nepalíes hasta aquí afirmando que un niño de la zona era la reencarnación del iluminado, del “Buda”, fundador de esa religión nacido en Nepal en el siglo V a.C. El crío tenía solo dos años y se lo llevaron con ellos y a sus padres que también practicaban esa religión. El niño en cuanto tuvo capacidad de discernir los “largó en banda” acusándoles de haberle robado su niñez.

 

Carretera adelante llegamos a un mirador del que se aprecia una vista impresionante sobre el barranco del río Poqueira. A nuestras espaldas allá a lo alto el Pico Veleta, de 3392 m. que nos envía su fresco airecillo. Seguimos nuestro avance para detenernos en Fuente Agria y bajamos hasta la Fuente del Chorrerón un caboco o pared lisa por la que un arroyo de aguas ferruginosas que le dan al lugar un singular aspecto. En el lugar se halla una pequeña ermita con una zona recreativa y con varios tenderetes donde se venden almendras, castañas, cañamones, etc.

 

Dejamos el animado lugar para pasar por Pampaneira y Pitres y Pórtugos y en el recorrido la guía nos hace fijarnos en las casas que se confunden con el paisaje pues tienen el techo cubierto con un mineral terroso. Es launa que se endurece sobre la pizarra y lo impermeabiliza.

TrévelezPor fin llegamos a Trevélez, población de origen morisco, donde sus viviendas son un claro ejemplo de la arquitectura popular de las Alpujarras y que se asienta en el Parque Nacional de Sierra Nevada. Se encuentra a orillas del río truchero de igual nombre y es uno de los pueblos más altos de España pues tiene 1476 m. (Vilaflor está a 1400 y  los dos se disputan la distinción de ser el municipio mas alto de España. En la provincia de Teruel, en la Sierra de Gúdar que forma parte del Sistema Ibérico, está el pueblo de Valdelinares que posee una estación invernal muy frecuentada por los aficionados valencianos Con sus 1693 m. es el pueblo más alto de España y por ello le corresponde tal honor).

El pueblo se divide en tres núcleos poblacionales diferenciados: alto, medio y bajo y sus blancas casas aparecen con grandes ventanales con enrejados que dejan pasar el aire frío de la sierra que cura los jamones. En efecto, casi todas sus casas son secaderos de jamones y nos llevan a una de ellas en donde, un doble del cómico Esteso, nos explica ante una sala repleta de jamones colgados, su proceso de curación, aclarándonos que la materia prima viene de fuera; de Teruel, Murcia y Gerona, etc.

Luego nos dan una rodaja de pan con una pequeña loncha de jamón y un vaso de vino y nos invitan a pasar por caja a comprar sus productos. A mi me molesta que me manipulen y compro algo pero en otro de los muchos secaderos pues Trevélez vive por y para sus afamados jamones y demás derivados porcinos aunque en un 95% sean del cerdo blanco.

 

Dejamos el pueblo y dejando Capileira pasamos por el pueblo de los “bárbaros de Pitres” en donde hubo de hacerse un singular “puerto de mar” y nos llevan al cercano “Pórtugos” para comer en el restaurante del hotel Malagueño, donde nos sirven el típico almuerzo alpujarreño. La comida, sin ser gran cosa, resultó de común agrado y tras un breve paseo, eran las 16,15 cuando dejamos la localidad y carretera adelante llegamos al atractivo pueblo de Pampaneira, donde dan tiempo libre.

El pequeño pueblo esta dedicado al turismo, por lo que abundan los comercios, bares, restaurantes y algunos hoteles o pensiones. Sus calles se ven animadas y nos tropezamos con gentes de Tenerife de otro hotel. Cuando le parece bien a nuestra guía, reúne el “ganado” y nos retorna  al hotel. Pero como hoy apenas hemos caminado, Julio y yo salimos a dar un largo paseo por la playa y cruzando el seco cauce del río Chillar   avanzamos por la extensa playa que conduce al Hotel Marina de Nerja.

 

Una agradable brisa marina anima nuestro empeño y a pesar de que ha anochecido vamos en mangas de camisa por lo que el paseo resulta placentero. El regreso, “por si las moscas”, lo hacemos por el mismo camino que vinimos que se ve mas concurrido e iluminado, desechando hacerlo por la acera de la N340 y su variante del santuario del burrito.

Sólo resta bajar al comedor para la, a veces innecesaria cena, y luego gandulear un poco hasta retirarnos a descansar sin tele (que está rota).

 

 

Valeriano Pérez

 

 

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