Viaje a Colombia. Parte 5: Bogotá en ‘pico y placa’

Panorámica de BogotáJosune Fernández

Estas semanas -desde el último correo que fue el de la visita a las fiestas de Ibagué- no hemos hecho ningún viaje. Nos hemos quedado en Bogotá, yendo a conciertos y haciendo turismo urbano.

Por cierto, el fin de semana pasado había un festival de música en Bogotá, el ‘Rock al Park’, que duraba tres días. Nosotros solo fuimos un día y entre otros grupos tocaban ‘Los Toreros muertos’, el grupo en el que canta Pablo Carbonell y que era más conocido en los años 80. Pues aquí el éxito de este grupo es rotundo, estaba lleno de gente y de hecho los periódicos locales lo calificaron del concierto ‘más exitoso’ del festival’. ¡Todo el mundo se sabía las letras de las canciones!.

Para entrar en este festival la seguridad es impresionante. Tienes que entrar descalzo, pasar controles de policía, no puedes llevar cinturón y mucho menos alcohol -dentro tampoco venden- y tampoco te dejan meter ni tabaco ni mechero. Cosas que todo el mundo lo sabía excepto yo, así que me lo requisaron todo.

Además de este festival, hemos ido al teatro y a una iglesia en lo alto de Bogotá que se llama Monserrate, con unas vistas muy bonitas de la ciudad. Bueno hasta donde la vista alcanza, porque la ciudad sigue y sigue… También he ido al Museo del Oro, y hemos hecho cenas con los amigos y cosas así, es decir más tranquilo que otros fines de semana.

Así que como hoy me voy a dedicar a escribir sobre Bogotá, que ya lo había prometido en alguna ocasión, y lo prometido es deuda.

Bogotá es una ciudad de ocho millones de habitantes, está dividida en Sur y Norte, aparte del Centro, que es la parte histórica y mas turística. Nosotros vivimos en el Norte, una zona más segura, con todo lo que implica. Las empresas, oficinas están en esta zona, por lo que hay mucho movimiento de gente y mucha más vigilancia. En el apartamento en que vivimos tenemos portero 24 horas, y es el que nos abre el portal y el garaje -bueno. a nosotros no, que no tenemos coche-. Es decir, nosotros no tenemos llaves del portal: tú llamas al portero y es el el que te abre la puerta. Si no conoce al la persona que ve en la cámara de vigilancia, pregunta a qué apartamento va, llama al propietario del apartamento en cuestión, y si éste le da el visto bueno le abre y si no, no. Si viene un técnico, por ejemplo el del teléfono, internet, etc… y tarda mucho te llama el portero a ver si todo sigue bien.

Lógicamente, toda esta seguridad y que puedas vivir tranquilamente sin miedo a que te pase algo, tiene un coste, sobre todo económico. Así que todo el mundo que piense que Colombia -o al menos Bogotá zona Norte es más barato que España- se confunde un poco.
El supermercado es caro y el pescado carísimo. Así que cuando llegue a España voy a acabar con todos los peces del Cantábrico. Los cereales y los productos de higiene también son más caros que en España debido a que todos estos productos son importados.

La fruta y verdura, sin embargo, es más barata y cuentan con muchísima variedad. Muchas veces tengo que preguntar al personal de la fruta qué es cada cosa para poder comprar, si no pienso que compro ‘lulo’ -fruto que solo existe en Colombia y es un poco amargo, por lo que sobre todo se toma en jugo- y resulta que estoy comprando tomate de árbol.

Sin embargo, es más barato comer fuera, en un restaurante que te dan el menú diario, que hacer la comida en casa, así que por esto salimos bastante a comer fuera.

Otra cosa que es más cara que en España es la ropa. Todas las tiendas Inditex yo ni las miro, porque puede costar un 20 por ciento más que en allí. Sin embargo, todo lo relacionado con la belleza es bastante económico, te puedes hacer la manicura por dos euros y medio, la pedicura por cuatro euros, peinarte por dos euros, cortarte el pelo por cuatro euros… Así que me estoy haciendo una adicta a estas cosas y casi todas las semanas voy.

En cuanto a los vicios como el tabaco y el alcohol… solo puedo deciros que Colombia no es el mejor sitio para dejar de fumar. El tabaco es baratísimo. Un paquete de Lucky cuesta un euro y medio y de Malboro, más o menos lo mismo. También el ron es barato y hay dos marcas colombianas muy buenas que son Medellín y Caldas. La cerveza también está bien -por ejemplo, la Club Colombia-, pero el vino está prohibido: si vas al supermercado, una botella de vino que en España comprarías por dos euros, aquí te cuesta alrededor de diez. Así que para nada estás comprando un buen vino por el precio que queda. En fin, que a las ganas de comer pescado se le están uniendo las de tomar vino, así que se preparen las bodegas de La Rioja. Calle de Bogotá

Todo esto que os estoy contando es el Norte. Del Sur no os puedo decir nada porque no he estado. Pasé una vez en buseta y sí que se ve más pobre y con más chabolas. Dicen que hay lugares peligrosos, así que ya veis que una misma ciudad se divide en dos ciudades diferentes. La verdad es que me gustaría visitar la parte Sur, pero cuando vaya iré con Ángela, una amiga colombiana que es psicóloga y muchas veces tiene que visitar esta zona, así que por lo menos algo conoce. Pero como os podéis imaginar no habrá ni Zara, ni supermercados con botellas de vino a diez euros, y me imagino que vivir aquí nada tiene que ver con la zona en la que vivimos.

¡Ah! Se me olvidaba contaros una cosa que hice precisamente ayer y que es muy colombiana: jugar al ‘Tejo’, un juego colombiano de puntería. Os lo explico rápidamente: consiste en tirar una pieza de hierro que se llama ‘tejo’ a una especie de maceta gigante de barro con cuatro mechas. Si le das a una de las mechas explota y te dan una puntuación y si nadie da a la mecha, puntúa el grupo que más cerca se haya quedado. Lo curioso de este juego es que no alquilas la pista ni pagas nada, pero te obligan a comprar una caja de cerveza, así que, quieras o no, tienes que beber cerveza por narices.

Creo que no se me olvida cosas típicas de aquí o, al menos, cosas típicas que yo haya vivido, porque coas típicas habrá muchísimas. Hay una que es la de comer hamburguesas del Corral, las hamburguesas más conocidas de Colombia y por cierto buenísimas. Mc Donalds no tiene éxito aquí porque todo el mundo prefiere estas hamburguesas. Así que si ya sabéis unas de las cosas que hay que hacer si venís .

También me gustaría comentaros dichos o palabras que se dicen aquí. Hablamos el mismo idioma, pero algunas veces cuesta entender:

¿Me regalas un billete? = ¿Me das un billete? -al comprar un billete para el autobús, por ejemplo-. A mí en un hostel me dijeron “¿Me regalas tu correo electrónico?”

Qué pena con usted = perdón

A la orden = cuando vas a una tienda y te dicen “¿qué desea?”

Un tinto= un café solo

¿Le provoca? = ¿quiere?, ¿le apetece?

La cola = culo -decir ‘culo’ les parece muy vulgar

Trancón = atasco -a mí ya no me sale ‘atasco’, siempre digo ‘trancón’-

Hueco = agujeros de la carretera, los baches

Hora pico y placa = hora punta

La ley de la zanahoria = los bares solo pueden estar abiertos hasta las tres de la madrugada

Otra cosa muy característica de Bogotá es la contaminación. Hay mucha gente que lleva mascarilla por la calle. Nosotros también tenemos, pero la verdad es que nunca me la he puesto. Además de la cantidad de coches que hay, el transporte público se basa en el transmilenio, -que en primer capítulo ya os expliqué lo que era- y el otro son las busetas -autobuses pequeños- y algunos de estos son muy antiguos, así que la cantidad de humo que tiran es horrible.

Y ahora mismo no se me ocurren más cosas curiosas que contaros, pero ya regresaré con más novedades. Por cierto, ya solo falta una semana para ir a España y no os creáis que voy a estar morena ni muchísimo menos. Estamos en julio y yo aún no me he puesto en tirantes… Hace mucho frío, estamos a 2.600 metros de altitud y esto se nota. Además, llueve bastante. Pero eso sí, cuando vas a la zona del Caribe, te achicharras.

 

 

Josune Fernández

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