Viaje a Colombia. Parte 2: narcotráfico, cirugía y salsa

Calle de Cali, ColombiaJosune Fernández

Después de mi primera semana en Bogotá -que no empezó nada mal- el fin de semana siguiente fue tranquilito. Fuimos a un concierto solidario por los damnificados por las fuertes lluvias, y entre los artistas invitados estaban Amaia Montero, Antonio Carmona y el súper genial Alejandro Sanz -no sabéis las pasiones que levanta aqué este hombre, alucinante-.

Estuvo bien, lo único que hubo artistas ecuatorianos y portorriqueños, a los que la gente de aquí conocía y se sabía todas sus canciones. Pero nosotros ni papa. ¡Ah! Se me olvidaba otro cantante: Carlos Baute.

Ese fin de semana conocí algún rinconcito más de La Candelaria -donde hay restaurantes geniales- y ya el jueves nos fuimos para Medellín. Alguno de vosotros diréis “Locos, ¡es la ciudad mundial del narco!”. Bueno pues vamos a desmentir algunas de las cosas que se cuentan en España sobre esta ciudad.
En las décadas de los 80 y los 90 no podía venir nadie a esta ciudad -¡que ni se le ocurriese!- porque era una de las más peligrosas del mundo. Había asesinatos y enfrentamientos de bandas todos los días y entre todos los narcotraficantes existía uno muy conocido: Pablo Escobar. Éste era el jefe del cartel de Medellín y, teniendo en cuenta que esta ciudad estaba en el ‘top ten’ del tráfico de drogas, podría decirse que este hombre era uno de los mayores narcotraficantes del mundo. Cosas de la vida, para poder actuar y que las fuerzas del estado le dejasen en paz, Escobar compró -o al menos intentó comprar- la deuda externa del país, y así tenía a los políticos comiendo de su mano. Además, creó mogollón de instituciones sociales para los más necesitados, porque así también se metía a la gente en el bolsillo. De esta manera, Escobar llegó a ocupar la décima posición en la lista Forbes de los más ricos del mundo.
Un buen día la CIA lo asesinó y se acabó el problema. Con Uribe y la ayuda de Estados Unidos, se intentó acabar con casi todo el narco de esta ciudad y en casi toda Colombia, de manera que en estos momentos Medellín es una de las ciudades más seguras de toda sudamérica. Os cuento todo esto por que creo que el tema del narco es parte de la historia de este país.

La ciudad es un poco más organizada que Bogotá, pero también es cierto que es más pequeña -solo tiene 3,5 millones de habitantes-.Plaza Botero, Medellin
Lo más importante es el museo Botero -hijo predilecto de la ciudad-, y hay una plaza con sus ‘gorditas’, mejor dicho ‘voluminosas’ -así las describe él-. Uno de los cuadros de este pintor – escultor recrea la muerte de Pablo Escobar. Como veis, fue una figura muy importante en esta ciudad. De hecho, se puede hablar del tema con cualquier persona, pero tienes que tener cuidado con a quién le dices que era un mal tipo o que menos mal que acabaron con él, porque muchos ciudadanos piensan que gracias a Escobar y a sus obras sociales, Medellín es ahora una de las ciudades más importantes de Colombia y, por lo tanto, hay gente que lo quiere mucho. Qué cosas… Por cierto, que la gente de Medellín es la más agrdable de toda Colombia.

Después de visitar Medellín, fuimos a Cali, una ciudad que no tienen nada de interés, a excepción del hotel donde nos alojamos, la ‘Torre Cali’. Todas las habitaciones tienen vistas a la ciudad con grandes ventanales y parece e que estás sobre la ciudad, que es, además, la cuna del botox y la cirugía estética. Aquí te pueden poner tetas o cambiarte la cara por muy poco dinero, y hasta en los centros comerciales tienes clínicas. Así que no es de extrañar que nos encontráramos a chicas operadas en todas partes. Como curiosidad os contaré que esa serie que daban en España y que a muchos nos parecía una chorrada –Sin tetas no hay paraíso– es la pura realidad: muchas niñas- mujeres se operaban las tetas para liarse con narcotraficantes porque eran los que manejaban todo el dinero y les podían permitir salir de la pobreza en que vivían.
Cali tambien es la cuna de la salsa, aunque aún no he tenido el honor de bailarla. Es una pasada cómo bailan aquí, te quedas atontada.
Esta semana estoy en Bogotá estudiando francés. Me he apuntado a la Alianza Francesa y el día 15 tengo un examen. También me he apuntado al gimnasio y me ha parecido curioso que te hagan un estudio médico antes de empezar: en todos los gimnasios hay médicos y el algunos también te puedes hacer la cirugía plástica.

El próximo nos vamos de viaje a Monteria, al norte del país y haciendo frontera con Panamá. Dicen que es donde están las playas más vírgenes del Caribe. Y estamos intentando ir el próximo fin de semana a Miami, porque toca Joaquín Sabina. El problema es que los vuelos son súper caros y a no ser que pillemos una promoción, nada de nada.

Bueno, un beso enorme. Por cierto, ¡hoy es el cumple de Men!.

 

Josune Fernández

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