Viajar es un placer, sensual, genial… Parte 6

Cala en MenorcaValeriano Pérez

Hoy tenemos el coche que casi siempre conducirá Pepote pese a mi ofrecimiento de compartir esa tarea, pero él dice que le agrada conducir y va más tranquilo al volante por lo que yo le sustituiré solamente si en la comida se bebe algún licor.

Con él y tras el desayuno nos vamos a Palma, nos acercamos hasta el puerto y localizamos la oficina de Balearia para conseguir la información necesaria que haga posible el desplazamiento a Menorca. No son muy corteses y no aclaran las posibilidades aconsejándonos ir a Alcudia. En fin que todo parece aliarse para que no hagamos ese viaje.

Luego volvemos a casco histórico de la ciudad y damos un largo paseo, mitad turístico y mitad de compras. Entre otras cosas compramos la cara sobrasada de cerdo negro. Luego retornamos al hotel a almorzar. A las 14.30, después del anodino almuerzo, salimos para Felanitx, una población de 18.000 habitantes situada a unos 50 kilómetros al Este de Palma y que se asienta al pie de la Sierra de Levante. Su nombre proviene del latín Fenales (terreno de henos) y su vestigio mas importante es el castillo de origen árabe denominado de Santueri, una edificación del siglo XIII.

En mi anterior visita -diciembre de 2008- al pasar por el costado de  su iglesia principal, pude leer una placa que decía que en tal lugar había habido 414 victimas a causa del desplome de un terraplén durante la procesión del “Vía Crucis” y quería comprobar que no me había equivocado. Efectivamente el terrible accidente había ocurrido así, aunque no en 1944 sino 100 años antes y la placa se puso al cumplirse su centenario. La duda que nos quedó después de releer la placa era que si víctimas y muertos eran palabras sinónimas, concluyendo que sí.  La policía local cercana a la que consultamos no nos aclaró nada, ni siquiera sabían del suceso a pesar del tamaño de la placa y de su habitual paso por el lugar

Seguimos adelante y pasamos por Manacor, ciudad que se le conoce por su industria de perlas artificiales. Aquí se asienta la célebre fábrica Majórica, aunque aquí solo tiene los salones de exposición y venta ya que la nave de fabricación y demostración cara al público se halla en Mountuori, una localidad que se halla algo más cercana de Palma. La ciudad esta situada a unos 48 kilómetros de Palma y tiene unos 40.000 habitantes. En su término municipal se encuentran las famosas ‘cuevas del Drach’ en cuyo interior se halla el lago Martel, uno de los mayores del mundo, en el cual se dan diariamente conciertos de música clásica.

Seguimos carretera adelante, siempre ayudados por el inestimable GPS que se muestra como el aliado indispensable para circular sin dudas ni problemas por un territorio extraño, español o extranjero. Nos agrada oír la femenina voz que  nos guía incansable diciéndonos: «en la próxima rotonda, tome la 2ª desviación a la derecha» y no se enfada cuando nos equivocamos y se limita a decir: recalculando. De vez en cuanto salta una grave voz masculina que advierte: Atención se acerca a un punto negro de esta carretera o a un radar fijo o móvil. Él nos puede indicar la cercanía de hoteles, comercios, gasolineras y en este momento señala que el Puertito se encuentra a más de 2.100 kilómetros.

Nuestra intención es llegarnos a Artá al objeto de visitar sus cuevas de las que no han hablado muy bien y por conocer ya las del Drach, pues nos parecía interesante ver estas otras, aunque hoy no sería posible. Al parecer el GPS no lo programé correctamente y cerca de Artá nos  desvió a una urbanización llamada Betlen a donde llegamos a las 16.10 horas. Se trata de  una bonita cala que se halla al pie del acantilado que cierra por el sur laIglesia de Artá bahía de Alcudia (la punta final de Sierra de Levante). Aquí hay un grupo de chalets blancos  con jardines y piscinas de buena  arquitectura. Un paradisíaco lugar en suma, que de tan tranquilo que se ve (en verano seguro se transforma en un hervidero de gente) y pese a dar varias vueltas, no vimos a nadie a quien preguntar por las cuevas. Finalmente localizo un huidizo extranjero en bicicleta que me dice que las mismas están a una cierta distancia, en la costa del otro lado del acantilado, pero añade que las mismas ya deberían estar cerradas hoy.

Corregido el error desandamos parte del camino y entramos por fin en Artá una población de 7.000 habitantes que se asienta en al pie de la sierra de Levante y que se halla a unos 70 kilómetros de la ciudad de Palma. Artá, la antigua Almudaina árabe, está en el seno de un amplio valle y sufrió en 1820 una epidemia de Peste Bubónica que dejó 1.200 víctimas. En la ciudad destaca el recinto amurallado del Santuario de San Salvador al que fuimos con el coche y paseamos sus murallas desde las cuales se contempla una magnifica panorámica mientras el sol se pone. Luego paramos en un bar donde nos dan informe acerca de las cuevas. Si bien pertenecieron al municipio ahora corresponde al de Capdepera en la zona de Canyamel, algo lejos, y en efecto ahora estarían cerradas por lo que la visita la dejaremos en suspenso para hacerla otro día.

Ya procede retornar al hotel en el que estamos a las 18.30 hora y matamos el tiempo paseando y viendo un partido de fútbol hasta la hora de la cena. A esa hora buscamos a Adolfo y no lo vemos, tocamos en su habitación y no contesta por lo que pedimos al conserje que le llame por teléfono y le obligamos a usar su llave maestra por si acaso le hubiese pasado algo. Su habitación está vacía y al fin lo hallamos viendo la televisión.

 

 

 

Valeriano Pérez

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