Viajar es un placer, sensual, genial… Parte 5

Son MarroigValeriano Pérez

A las 12.00 nos recogen y llevan por una atractiva carretera de montaña con impresionantes acantilados y laderas cultivadas en viejos bancales con almendros y olivos. Pasamos bosques de encinas y de pino carrasco, acebuches, palmitos, lentiscos y carrizos. Desde algunos puntos de la carretera acertamos a ver al paso, extraordinarias vistas panorámicas.

Hacemos una breve parada en Son Marroig, la casa donde vivió ese archiduque, hombre de mundo, aventurero, científico y filántropo y en donde tuvo una bella historia de amor con una campesina, Catalina Homar (No podría llamarse de otro modo, sí fuese de Tenerife se llamaría Candelaria, sí de Las Palmas, Pino y sí de Güímar, Socorro. Visitamos esa casa museo con objetos y fotos de los personajes de su época y desde un pequeño mirador nos señalan un singular saliente rocoso llamado “sa Foradada”, por tener un agujero que lo atraviesa.

Luego nos llevan a almorzar al restaurante Canet. Como me pasa siempre el menú que nos sirven me resulta incomible, al menos para mi gusto. El amigo Adolfo está algo estropeado y apenas prueba bocado y sale a “cambiar la peseta” y robar algunas naranjas del mismo árbol, (es su fruta preferida) y cuando viene y me lo dice yo también le imito. El amigo Julio inicia una discusión con unas catalanas vecinas de mesa por motivos de alta política (algo relacionado con la independencia y el cava) y conmigo  por “motivos culinarios”. Me hizo servirle y empecé  poniendo poco caldo en los platos, pues temía que no hubiera suficiente

A las 15.20 dejamos el restaurante y fuimos a hacer la visita de la tarde que consistía en recorrer una especie de casa museo campero conocida como “La Granja” que se encuentra cerca de la localidad de Esporles. Desde el tiempo de los romanos el caudal de agua que mana la fuente de La Granja tuvo gran importancia. Su magnifico surtidor de 30 pies de altura lo atestigua. Fue también de gran interés para los árabes asentados en la isla. Sus aguas se filtraban por el trecho de una legua y resurgían caudalosas en Canet, cerca de donde paramos a almorzar.

En 1229, Mallorca fue conquistada por el rey Jaime I y a él se debe la división de la isla en cuatro partes, una de las cuales asignó al conde Nuño Sanz que se estableció en la Granja. El Conde se la cedió a los monjes cistercienses quienes favorecieron las labores de cultivo. Pasó sucesivamente a diversas manos y la familia Fortuny, hizo la última gran reforma a principios del siglo XVIII. La casa y los jardines se conservan casi intactos desde aquella obra. En la década de los ochenta, el complejo fue adquirido por la familia Seguí Colom. En la granja la vida continúa igual que en sus tiempos pasados y podemos ver a sus artesanos realizando sus labores y al final de la visita se nos va a ofrecer la degustación gratuita de buñuelos y licores. Menos mal que un buen samaritano nos advertirá que entre buñuelo y licor hay que hacer un paréntesis para respirar, so pena de asfixiarnos. La Granja de Esporles

Nos dan un folleto donde aparecen las explicaciones que corresponden a cada número que veremos a lo largo del recorrido y se empieza por la observación de aves y otros animales de granja, para pasar por la cascada y entrar luego a la casa donde vemos los utensilios necesarios para producir casi todo lo necesario, llegando así a ser autosuficiente. En resumen la visita resultó muy interesante ya que nos permitió ver en pleno siglo XXI como era la vida en el pasado que, para algunos de los visitantes, no resulta tan lejana en el tiempo pues la mayoría de las  comodidades actuales que disfrutamos y de las que tan orgullosos nos sentimos, son casi todas ellas conseguidas en los últimos ochenta años. Aquí se pueden rememorar vivencias casi olvidadas para aquellos que peinamos canas pero absolutamente novedosas para la juventud actual. Concluimos la visita y regresamos al hotel para obtener la austera cena y hacernos cargo del coche Fiat Panda (3214 HFR) que nos entregan en la agencia. El tiempo se muestra inestable, ventoso y frío, por lo que no nos parece oportuno hacer esta noche el consabido paseo nocturno.

En el hotel hay discoteca hasta las 8.30 bingo de 8.30 a 9.30 para seguir con música y baile hasta que el cuerpo aguante y la gente parece que  responde a esas llamadas, pero eso a nosotros no nos anima ni atrae.

 

 

 

Valeriano Pérez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.