Viajar es un placer, sensual, genial… Parte 2

Palma de MallorcaValeriano Pérez

Miércoles, 14 de diciembre de 2011. La salida la haremos por el Norte y al ser cuatro los pasajeros, nos va a resultar mucho más cómodo alquilar un taxi que nos lleve al aeropuerto sin tener la servidumbre de las guaguas de Titsa con sus inevitables transbordos y esperas y así podremos salir a la una, con tiempo de almorzar algo en el Puertito.

Por ello contrato personalmente los servicios de Carlos, un joven que conduce un cómodo taxi de 9 plazas -teléfono 637437428- y que por 32 € nos lleva hasta el Aeropuerto del Norte por donde sale nuestro vuelo.  

Lamentablemente el servicio aéreo que nos ofrece el Imserso con Mallorca no es directo por lo que debemos hacer escala en Madrid y tanto a la ida como a la vuelta sufriremos retrasos de más de una hora. Es lamentable el trato que Air Europa da a sus “pacientes usuarios”. Yo diría que es casi digno de que intervenga el juzgado de guardia. Ellos lo justifican alegando demoras en el avión en su origen, pero como son reiteradas parecen mas bien falta de personal o planificación

Ya me he acostumbrado a subir el último para evitar largas colas en pie y al colocar mi mochila en el habitáculo una asustada turista -hija del sol naciente- me grita y por gestos me pide no cargue mucho para no dañar su equipaje. (I´m sorry, “my love”, pero la próxima vez viaja en clase VIP, como nos apetecería hacerlo a todos, a Julio incluido).        

Salimos pues a las 15.50 (50 minutos de retraso) y en el trayecto el vecino de butaca de Pepote me señala y le pregunta si yo soy Fernando Sánchez Dragó, un anarco individual confeso, autor literario, profesor y periodista. Debo parecerme a pues en Mallorca me lo repreguntaron. Por fin a las 19,35 (hora de godilandia) llegamos al aeropuerto de Madrid – Barajas tras haber soportado un incómodo vuelo pues durante el trayecto pasamos por zonas de muchas turbulencias que hacían vibrar escandalosamente nuestro aparato que parecía romperse.

En Barajas nos espera una guía de Mundo Senior (es un detalle) que nos lleva a la puerta de embarque por donde saldremos para Mallorca. En esta expedición no vemos mucha gente conocida, el único seria José Juan, ese habilidoso jugador que fuera del Tenerife y de Las Palmas. Como debemos esperar casi tres horas queremos “matar el tiempo” dando un paseo por las instalaciones y sin darnos cuenta salimos de la zona de seguridad por lo que debemos volver a pasar el control policial lo que aprovecha un segurita algo “buje” para sobajear con descaro a Adolfo quien, creyendo que viene con buenas intenciones, lo deja hacer. Volvemos al redil y nos llama la atención un gran mosaico circular en el suelo, en forma de brújula, en el que aparecen 16 puntos cardinales cuyas puntas señalan la dirección en que se suponen están situadas las ciudades más importantes del globo (Nueva York, Pekín, Londres, etc).

A las 22.20 Volamos a Mallorca y en 55 minutos estamos allí. Sin pausa, recogemos las maletas y vamos hacia la guía que nos aguarda para embarcarnos en dos guaguas. La más pequeña irá a un hotel distinto y nosotros seguimos hacia el nuestro. El “Reina del Mar” en el Arenal. Afortunadamente queda cerca y a poco después de la una estamos allí donde nos recibe Juan, un curioso recepcionista que en principio nos dio mala espina pero que resultó ser muy amable y servicial y se ganó nuestra simpatía, sobre todo la de Pepote, pues era forofo del  Madrid. Él solo nos atiende y nos conduce al comedor donde hay preparada una incomible cena fría que apenas despuntamos a pesar de las ganas.

El hotel es de tres estrellas y parece estar lleno (de ahí la desviación parcial). Se ubica en la calle Baleares s/n, en el Arenal, a 300 metros de la arenosa zona costera conocida también como Playa de Palma. Está bien comunicada con la ciudad por la llamada Autovía de Levante y por un magnifico paseo peatonal que bordea la orilla del mar anexa a la espléndida avenida marítima que conduce, tras unos 15 kilómetros, a la capital de la isla y de la comunidad, Palma, a cuya entrada destaca su catedral y cuenta además con un eficaz y fluido servicio de autobuses. El Hotel pertenece a un grupo o cadena  turística denominada “Hoteles Saint Michel” y se restauró sin mucho acierto hace 12 años. Es un viejo y compacto edificio de nueve plantas ubicado en una estrafalaria zona urbana en lo que la simetría de sus alturas brilla por su ausencia. Se podría decir que la anarquía urbanística se cebó con saña en esta zona.  Tiene 180 habitaciones (carentes de bidet, según dicen para cumplir las normas sanitarias), piscina y otros elementos como solariúm, jardines y demás comodidades habituales en este tipo de instalaciones turísticas.

Con el estómago prácticamente vacío nos retiramos a descansar pues son pocas las horas que nos quedan para tan necesaria actividad. El hotel no tiene aire acondicionado, pero sí calefacción por lo que no va a ser necesario utilizar ropa de abrigo. Durante el trayecto se notaba que la temperatura no era la Canaria, pero resultó casi siempre soportable.

 

 

 

Valeriano Pérez

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