Viajar es un placer, sensual, genial… Parte 10

Valeriano Pérez

En efecto a las 4.30 estamos en pie y tras el necesario aseo personal, bajamos con las maletas en busca de un aún más famélico desayuno que de costumbre -parecía imposible- y tras recibir un económico picnic que se supone es el almuerzo, a las 6 nos recoge el autobús para llevarnos, sanos y salvos, al aeropuerto.

Viajar es un placer, sensual, genial…Parte 9

Debemos pasar a recoger a los “escindidos” de los que ya nos habíamos olvidado y a pesar de que la guía casi muda que nos lleva nos ordena formar una disciplinada cola, tipo cuartel, algunos sordos nos vamos directamente al mostrador de Air Europa sin prestarle más atención.

Aquí se produce un pequeño error por cuanto las maletas de Pepote y Adolfo las facturan para Madrid y no para Tenerife, pero eso no será difícil de solucionar una vez estemos allí pues tenemos tiempo de sobra.

A las 8 sale puntual el avión en un vuelo rápido y cómodo. Procede pues recoger el equipaje mal facturado y pasar de nuevo la dura inquisición del control de la Guardia Civil que, por comodidad o economía, lo ha dejado en mano de despóticos seguritas que se crecen casi generales.

El madrugón que nos hemos pegado no sirve para gran cosa pues aquí vamos a vagar sin rumbo fijo por estas instalaciones durante más de cuatro horas ya que nuestro el avión despegó a la dos para Tenerife.

De nuevo se comprueba lo endeble que resulta nuestro sistema aéreo, un gigante con pies de barro, abandonado en manos de compañías que intentan optimizar sus recursos en detrimento del buen servicio que seria exigible por los viajeros y que debería ser tutelado por AENA.

Air Europa se limita a decir que el problema se deriva del retraso con el que llega el avión desde otro origen -punto éste que escapa a nuestra comprobación- y a pedirnos disculpas sin querer compensarnos por ello.

Por fin sale nuestro avión y tras las dos horas y media de vuelo, a las 15.30 estamos en Los Rodeos y habiendo contactado con Carlos, el joven taxista que nos trajo el pasado miércoles, éste nos esta esperando.

La espera se hace un poco larga por la tardanza en salir los equipajes que lo hacen con diversas e incomprensibles variaciones y a las 16.30 estamos en nuestro Puertito para disgusto de algunas parientas que ya confiaban en dejar de cocinar para nosotros, al menos por un tiempo mas prolongado, aunque intentaron que no se les notara en la cara.

Solo resta agradecer la apreciada presencia de los amigos que se han involucrado en este viaje y confiar en vernos de nuevo en el de Huelva.

 

 

 

Valeriano Pérez

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