Una noche mágica

Hoguera de San JuanLa Noche de San Juan, esas horas de tránsito entre el 23 y el 24 de junio, cuando el verano apenas acaba de comenzar, es un momento mágico que se celebra en muchos puntos de Europa y de Latinoamérica, cuyas tradiciones están especialmente arraigadas en España y Portugal.

La Noche de San Juan está ligada a multitud de leyendas y rituales, siendo las hogueras el símbolo distintivo de esta festividad. En la mayoría de lugares de Europa y Latinoamérica, esta festividad se celebra en la noche del 21 de junio, coincidiendo con el solsticio de verano –en el caso del hemisferio norte- o el de invierno –en el caso del hemisferio sur-. Sin embargo en España esta noche “mágica” se celebra del 23 al 24 de junio, apenas unos días después de que haya comenzado el verano.

El principal ritual de esta noche es el de encender una hoguera porque tradicionalmente se ha creído que de esta manera se le daba más fuerza al sol para que brillara durante todo el verano e irradiara energía positiva. Es una manera simbólica de festejar que, a partir de entonces, las noches se irán haciendo más largas hasta que finalmente se produzca el solsticio de invierno.

Estas antiquísimas celebraciones llegaron a Latinoamérica de la mano de españoles y portugueses, por lo que también al otro lado del Atlántico existen rituales muy parecidos a los que se llevan a cabo en prácticamente la totalidad del territorio nacional.

En la isla de Tenerife hay dos lugares especialmente destacados en lo que a la Noche de San Juan se refiere. Uno de ellos es la Punta del Hidalgo, donde poco antes de que anochezca un grupo de jóvenes recoge a “San Juanito” en la iglesia y lo lleva hasta “el Güigo”, un lugar a orillas del mar. La música acompaña a los participantes de esta particular romería y cuando se deja al santo en la pequeña ermita de la playa se inicia la quema de hogueras.

El otro punto destacado es el de Puerto de la Cruz, que se engalana para la celebración de esta festividad. Desde hace años en Playa Jardín se celebra un concierto y posteriormente un espectáculo pirotécnico. Estos actos son el previo a una jornada marcada por la tradición, y es que en la mañana del 24 de junio se produce el “baño de cabras” en el muelle pesquero. Se trata de un ritual por el que los rebaños de cabras descienden con sus pastores desde los montes y se meten en el agua del mar cuando aún pueden olerse las ascuas de las fogatas apagadas de San Juan.

Ésta es una noche para deshacerse de toda la energía negativa, para quemar malos recuerdos en las hogueras, bañarse en el mar a media noche, purificar el espíritu y empezar a pensar en positivo. Porque la magia, aunque sólo sea en contadas ocasiones, también existe.

 

 

 

 

 

 

 

 

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