Una leyenda sumergida

AtlantidaUna enorme continente puede yacer sumergido en aguas del Mediterráneo o del Atlántico. Su ubicación exacta se desconoce, al igual que gran parte de su historia, que podría no ser más que mitología. Sin embargo la Atlántida, el continente perdido, sigue siendo un misterio atractivo para los amantes de la Historia y sus enigmas.

Las primeras claves acerca de la Atlántica se encuentran en los textos de Platón en los que el autor describió con todo lujo de detalles los entresijos de una avanzada civilización. Se trata de relatos de tradición oral que Platón que aparecen en dos de sus diálogos, Timeo y Critias. En ellos, los personajes cuentan la historia que han oído de otros y estos a su vez de otros acerca de una enorme isla -del tamaño de un continente- ubicada frente a las Columnas de Hércules -el Estrecho de Gibraltar-. Los atlantes, habitantes de esta isla, entraron en guerra con los atenienses, y tras la victoria de estos últimos su isla desaparecería en las profundidades del mar como consecuencia de un fatal terremoto y de la posterior inundación.

Si bien la narración tiene mucho de mitológico y está plagada de anacronismos que hacen imposible encajar los hechos en la Historia, Platón insiste en reiteradas ocasiones acerca de la veracidad de estos relatos. Platón aporta detalles exhaustivos acerca de la orografía del lugar, de la organización política y social de la Atlántida, de su historia… pero el diálogo queda violentamente interrumpido después de la narración del castigo divino por el cual el continente fue condenado a desaparecer.

La Atlántida estaría formada, según Platón, por una especie de confederación de diferentes reinos que se legislaban por un sistema de ayudas mutuas, cuyas leyes eran puestas en común cada cinco años en las asambleas presididas por la estirpe de los Atlas.

Era una civilización muy avanzada, tanto en el ámbito de la política como en el plano económico, donde habían desarrollado importantes sistemas de regadío, de transporte y de intercambio. Además controlaban con destreza materiales metálicos que no conocían otras culturas para las que resultaron muy influyentes sus conocimientos sobre la construcción de pirámides o la astronomía.

Pero tal vez por ese evidente grado de avance alcanzado por los atlantes frente al resto de las civilizaciones de la época, Platón dice de ellos que era un pueblo soberbio, razón por la cual la ira de Zeus recayó sobre sus extensas tierras tras un día y una noche terribles tras las que la Atlántida terminaría desapareciendo.

Escritores e historiadores posteriores retomarían los textos de Platón para referirse a este continente sumergido, como es el caso de Estrabón, Posidonio y Plinio el Joven. Cada uno de ellos aportaría una visión particular acerca de lo que Platón había dejado escrito en sus Diálogos, y lo cierto es que en la gran mayoría de los casos, estos escritores clásicos coinciden en la opinión de que el filósofo griego había dejado constancia de hechos reales, no ficticios.

Tras muchos siglos de hipótesis variopintas, y después de que durante el Renacimiento los humanistas olvidaran el carácter “histórico” de la Atlántida para adaptar este posible mito al de una sociedad utópica, durante la segunda mitad del siglo XIX el continente sumergido resurgiría de entre las aguas para despertar la fascinación que se ha mantenido hasta la actualidad. Escritores como Julio Verne e Ignatius Donnelly se interesaron por los atlantes -bien desde la perspectiva literaria, bien desde la científica- como el origen de todas las civilizaciones humanas, e incluso se realizaron varias expediciones por determinadas zonas del Atlántico intentando localizar el enclave exacto del continente perdido.

Ya en el siglo XX la leyenda de la Atlántida, rebatida en numerosas ocasiones por teorías científicas como el fenómeno de la deriva continental, fue adquiriendo tintes de misticismo y esoterismo, e incluso fue objeto de estudio de los nazis, que llegaron a situar el origen de la raza aria en la estirpe atlante. El continente sumergido ha sido ya situado en los puntos más dispares del planeta, sin que exista consenso acerca de su existencia real o ficticia, sobre su desaparición y mucho menos sobre su localización en los mapas. En este sentido y, como apunte curioso, hace poco más de un año se corrió el rumor de que a través de una aplicación de Google que sacaba fotos del mar -Google Ocean- se había detectado cerca de las Islas Canarias un extraño triángulo oscuro en el que muchos no tardaron el ubicar la Atlántida. Los responsable de Google desmintieron estos rumores asegurando que se trataba de un fallo en el procesamiento de la imagen debido a la existencia de varios sonares de embarcaciones en la zona.

Lo cierto es que se siguen celebrando congresos internacionales en el que científicos e historiadores interesados por el tema se dan cita para intentar resolver los misterios de la Atlántida. El próximo está previsto para este mismo año, en la isla griega de Santorini -antigua isla de Thera que hacia el 1.500 a.C había sufrido una importante erupción volcánica que había sepultado a la civilización minoica allí existente, por lo que, para muchos, allí está la Atlántida-. El objetivo no es tanto localizar el continente o establecer si realmente existió o no, como el de contrastar las diferentes fuentes obtenidas para tener una visión conjunta de todas las hipótesis que pueden ser valoradas.

 

 

 

 

 

 

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