Una lección ejemplar

Ejemplar para todos los habitantes de Santa Cruz, pero en especial para las autoridades.

Emocionante situación la creada en las entrañas del abandonado Parque Cultural Viera y Clavijo. Esta Asociación, fundada para promover la rehabilitación de dicho patrimonio histórico, ha encontrado dos frentes perfectamente definidos:

El primero, la animadversión institucional. Un rechazo sistemático a las ideas propuestas y al espíritu de desinteresada colaboración ofrecida por la Asociación. La carencia de voluntad política para resolver un serio problema que afecta a los intereses de una maltratada ciudadanía, supone todo un símbolo de la incapacidad de los dirigentes para solucionar todas las demás gravísimas cuestiones que asolan una ciudad deprimida, sucia, abandonada y depauperada por la pasividad e inoperancia de los responsables municipales, en connivencia con un deplorable gobierno autonómico, quienes vuelven la cara para no mirar de frente  dolorosas situaciones de cariz humanitario que abundan y aumentan día a día ante la desolación de un paisaje urbano, producto de la mediocridad y de la ignorancia premeditada.

El nuevo motivo de conciencia al que acaba de enfrentarse la Asociación tiene precisamente ese matiz humanitario que nos está brindando una lección ejemplar de ciudadanía, agradecimiento  y respeto por la cultura. Carencias palmarias en las autoridades ejercientes:

El antiguo teatro Pérez Minik, enclavado en el recinto del parque, estaba convertido en un vertedero de inmundicia y miseria en pleno centro de la ciudad. En muy pocos días ha reaparecido limpio, vacío de basuras, materiales de construcción ordenadamente apilados y con cierto orden que permite una habitabilidad “sin techo”, precaria pero adecentada por quienes el desamparo laboral dejó sin trabajo y la necesidad les obligó a instalarse en este recinto abandonado por la desidia oficial.

Para la Asociación “Por la Rehabilitación del Parque Cultural Viera y Clavijo”, la atención a la situación humanitaria de las 18 personas que han encontrado este sucedáneo de hogar, se ha convertido en una prioridad en el contexto de actuaciones referidas a la rehabilitación.

El contacto con este grupo  y el intercambio de información  con ellos, donde algunos medios de comunicación han intervenido brillantemente, inducen  a  divulgar la buena fe detectada, su  intencionalidad de respetar, con pretensiones de hogar elemental, un enclave mancillado por el abandono. A cambio, como agradecimiento a la situación que les permite un hálito de supervivencia, cuidan y asean el entorno, se preocupan de rescatar los cipreses moribundos de la plaza central del antiguo colegio de La Asunción, para lo que tienen que ir a buscar  agua,  en un carrito abarrotado de garrafas, a través del barranco de Santos hasta el Puente Galcerán. El patio, presidido por la estatua decapitada del insigne Viera y Clavijo, se muestra hoy impoluto por el trabajo de estas  personas que, en dos días, han limpiado la acumulación de años de basuras amontonadas y miserias de jeringuillas y otros despojos.

Explican que se ganan la vida como pueden, aparcando coches o limpiando parabrisas, que no pretenden nada más que ofrecerse como voluntarios gratuitos para preservar el parque, mantenerlo limpio y disuadir de eventuales actos vandálicos, tan abundantes hasta hace pocos días. Solo piden que, para salvar los cipreses y la ceiba centenaria, se les restaure el acceso de agua al antiguo sistema de goteo hoy clausurado. Se escandalizan de que los jardines del parque sean usados impunemente como cagadero de todos los perros de vecindario con el consentimiento de las autoridades, como un insulto y desprecio a la cuidadosa labor de los jardineros de URBASER. (De nada sirven los cartelitos de prohibición recién instalados. Es lamentable que la educación cívica tenga que imponerse a golpe de sanciones ejemplarizantes. Pues si tal es la solución, ¡hágase cumplir la normativa YA!).

En fin, una lección de ciudadanía que esta Asociación ha recibido con emoción suficiente para así transmitirla y poner en marcha los medios necesarios para corresponder, aunque sea en una mínima parte, a los principios morales demostrados por estos desafortunados moradores del parque. Habrá que seguir compensando la incompetencia  institucional y el menosprecio oficial por los valores cívicos y la cultura…

 

 

 

Ana Mendoza

Presidenta de la Asociación “Por la Rehabilitación del Parque Cultural Viera y Clavijo”

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