‘Una historia real’

Una historia real

Todo el mundo tiene una historia que merece ser contada.

Desde la perspectiva de un periodista, la realidad no es más que un conjunto de palabras desordenadas que necesitan reorganizarse sobre el papel para acercar al lector a aquello que sea lo más parecido a la verdad. Porque la verdad como algo absoluto, certero e inamovible sólo puede existir como una aspiración ambiciosa y necesaria en aquellos que asumen el compromiso de la comunicación como profesionales. Pero no debemos olvidar que el que escribe es siempre una persona, no un objeto, por lo que ni con todo los esfuerzos del mundo podría deshacerse de aquello que lo define: la subjetividad.

En Una historia real, el director Rupert Goold presenta al espectador la complejidad de este dilema profesional a través de un episodio verdadero protagonizado por el periodista del New York Times Michael Finkel –Jonah Hill: Los amos del barrio, El Canguro– y Christian Longo –James Franco: Oz, The Interview-, un hombre acusado de varios crímenes de asesinato. Cuando las historias de estos dos personajes se cruzan, cada uno intentará obtener algo del otro: por un lado, la exclusiva de un testimonio y, por otro, algunas lecciones apresuradas sobre el oficio de escribir.

En este mano a mano entre entrevistador y entrevistado en el que en numerosas ocasiones los protagonistas parecen intercambiarse los papeles, el espectador irá conociendo los pecados y virtudes de cada uno de ellos. Esto le permitirá llegar al día del juicio conociendo casi todos los detalles de la historia de Longo excepto el más importante: ¿lo hizo o no lo hizo?

El debut cinematográfico de Rupert Goold es una película interesante en la que el control entre lo que se muestra y lo que se oculta resulta fundamental. Una historia verdadera se basa en una especie de persecución entre dos personajes cuyo objetivo no siempre resulta claro. En ocasiones parece que únicamente buscan notoriedad. En otras, que están decididos a contar la verdad -o, mejor dicho, su verdad-. Pero la mayoría de las veces tenemos la sensación de que siempre quedan detalles escondidos tras la cortina y no sabemos si Una historia real es la búsqueda del perdón o de la salvación.

«Me gusta más la verdad cuando soy yo quien la descubre que cuando es otro quien me la muestra», es una de las frases reveladoras de Finkel con la que, además de destacar la grandeza del oficio del periodista deja al desnudo su parte más oscura: la búsqueda de una especie de ‘glorificación’ de algunos trabajos que aspiran más al éxito que a la tarea imposible de alcanzar la verdad.

Celina Ranz Santana

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.