Una conversación cualquiera

Escuchaba las noticias en la radio, cuando mi novia me dijo ¿qué se puede esperar de un juez que se inventa las coartadas? ¿y de un presidente de un país en crisis que no hace un debate del estado de la nación? –respondí yo-.

¿Y de los políticos corruptos que han que han ganado ya no se sabe cuántas elecciones por mayoría absoluta? –refunfuñó ella, ¿y qué me dices del ministro de turismo e industria de origen canario que coloca plataformas petrolíferas delante de las costas más turísticas del país? –le repliqué-.

La conversación se iba pareciendo a un competición de noticias absurdas e indignantes, ¿y de los jueces  que echaron al único de ellos que se había enfrentado a los partidos mayoritarios? –dijo ella-, ¿y de los periódicos que se han manipulado fotos con la excusa de que así debía haber sido la realidad? –le recriminé-, ¿y de los candidatos a presidentes que no tratan de ganar unas elecciones, sino esperar a que el otro pierda? ¿eh? –dijo ella… De repente, desde la radio escuchamos la voz de un tertuliano decir “qué se puede esperar de un país que hace tiempo entró en una grave crisis moral, mucho más profunda que la económica…” Y nos miramos y dijimos al unísono: así nos va…, Españistán.

 

 

 

Octavio Pineda

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