Una cabina telefónica en mitad de la nada

Cabina de teléfono en el desierto de MojaveCelina Ranz Santana

El desierto de Mojave, en California, tiene muchas particularidades: el valle de la Muerte, la presencia del árbol de Josué y una fauna extraordinaria. Pero es probablemente el único desierto conocido por tener, además, una cabina de teléfono.

Lamentablemente, en el año 2000 las autoridades que gestionan el Parque Nacional del Mojave decidieron poner fin a esta historia y de la cabina del desierto ya no queda ni la placa conmemorativa.

Pero su historia sigue circulando por la red y los viajeros a los que se nos pasó el momento de visitar este punto tan particular de la geografía estadounidense, tenemos que conformarnos con esa información. Para que no caiga en el olvido, la ‘Tarjeta de embarque’ de hoy va dedicada a esta cabina.

Se instaló durante la década de los 60 en un lugar a unos 25 kilómetros de la carretera más cercana. El propósito era mantener la comunicación con un grupo de mineros que trabajaba en la zona. Cuando el trabajo del equipo finalizó, los mineros abandonaron este rincón del desierto californiano, pero la cabina que había sido instalada para ellos se quedó allí plantada y su número siguió operativo durante varias décadas.

Fue un vecino del Estado de California el que, por casualidad, descubrió en un mapa la señalización de una cabina telefónica en mitad del desierto. Atrapado por la curiosidad, viajó hasta allí para comprobar no solo que existía dicha cabina sino que, además, el número de teléfono reflejado en la guía seguía operativo.

La curiosidad llegó a la web –con el número de teléfono incluido- y muchos se animaron a visitar el lugar o simplemente a hacer llamadas –desde cualquier parte del mundo-, a ver quién estaba en el desierto esperando para descolgar el teléfono.  Las repercusiones más inmediatas fueron dos: que el número recibiera más de un millar de llamadas mensuales y que cada vez más fueran los curiosos que viajaban hasta la cabina de Mojave, con el consecuente impacto medioambiental que ello producía en una zona catalogada como Parque Nacional.

Así que, después de varias décadas, las autoridades decidieron cancelar definitivamente el número y, posteriormente, la compañía ‘Pacific Bell’ la cabina de su emplazamiento original. Durante algún tiempo hubo una placa conmemorativa señalando el lugar exacto en el que había estado la famosa cabina, pero al parecer ya no queda ni eso.

Lo que sí queda es una película producida en 2006, Mojave Phone Booth, en la que de manera ficticia se recupera algo del romanticismo de la cabina solitaria que se mantuvo en pie durante 40 años.

 

 

Celina Ranz Santana

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