Un vampiro del siglo XX

Detención de Fritz HaarmannHasta 27 personas perdieron la vida en manos de Fritz Haarmann, un ejecutor metódico. Aunque sería más correcto decir que las víctimas murieron entre sus mandíbulas: ‘el vampiro de Hannover’ les mordía en la garganta hasta provocarles la muerte.

La historia se remonta a 1925, año en el que un ciudadano alemán de 46 años, llamado Fritz Haarmann, fue detenido como sospechoso de la muerte de 27 personas, juzgado por los crímenes que se le imputaban y finalmente ejecutado el 15 de abril de ese mismo año.

Pero los restos mortales del que fuera popularmente conocido como ‘el vampiro de Hannover’, no fueron enterrados ni incinerados después de la ejecución. Su cadáver fue objeto de estudio y, posteriormente, material de leyenda.

La noticia llegó a los periódicos apenas dos días después de la muerte del criminal: los restos de Haarmann iban a ser estudiados por un equipo de investigadores. Concretamente, los científicos tenían interés en estudiar su cerebro para dar con el origen de la perversidad de aquel asesino.

Y es que durante toda su vida Haarmann había tenido problemas con la justicia y se le había diagnosticado un trastorno mental por el que pasó una temporada en un sanatorio. Haarmann nunca se curaría de aquel deseo irrefrenable de causar dolor a los demás. Se llegó a pensar que el origen de aquellos trastornos estaba en el hecho de que su madre lo trató siempre como a una de sus hermanas, e incluso le obligaba a usar la misma ropa, hecho que molestaba mucho al padre, que descargaba su ira sobre el joven Haarmann.

Posteriormente, Haarmann fue sometido a una formación marcada por la dura disciplina del Colegio Militar e incluso llegó a alistarse en una unidad del ejército donde, durante cierto tiempo, mostró una conducta ejemplar. Pero era solo un fachada: lo cierto es que Haarmann mantuvo violentas relaciones sexuales con jóvenes reclutas, desertores o marginados a lo que recogía en las estaciones de tren para llevárselos a su casa después de haberse ganado su confianza.

Aquella forma de operar y aquella personalidad tan segura de sí misma se hizo conocida en los cafés de Hannover frecuentados por homosexuales y Haarmann empezó a tener un ejército de seguidores dispuesto a acatar sus órdenes. Su mano derecha en aquellos asesinatos sería Hans Grans, condenado a doce años de prisión por incitar los asesinatos de Haarmann y aceptar objetos robados.

Pero lo más espeluznante de esta historia fue el relato de Haarmann tras su detención. ‘El vampiro de Hannover’ aseguró haber acabado con la vida de 70 personas –aunque las autoridades solo pudieron atribuirle 27 víctimas- a las que les arrancaba la garganta con los dientes. Posteriormente, y mediante cortes realizados en el abdomen, Haarmann les sacaba las vísceras y aplastaba los cuerpos rompiendo las  clavículas y las costillas para proceder a descanar los huesos y tirar estos al río. La macabra historia de Haarmann se completaba con las sospechas policiales de que muchos de aquellos pedazos de carne humana fueron vendidos por ‘el vampiro’ a los clientes de la carnicería que por entonces regentaba.

La Universidad de Gotinga fue la encargada de realizar las investigaciones del cerebro de este asesino despiadado, pero no se obtuvo ningún resultado concluyente acerca del origen de su maldad. Con todo, y a pesar de que Haarmann había sido ejecutado y Grans estaba en prisión, las desapariciones de jóvenes se siguieron produciendo durante una temporada en los suburbios de Hannover: es posible que antes de morir, ‘el vampiro’ hubiera sembrado su semilla del mal en las calles de la ciudad.

 

 

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