Un mundo de maravillas. 6/7

Coloso de RodasHasta hace poco más de un año se mantenía la creencia de que la gigantesca estatua del dios Helios, símbolo de identidad de la ciudad de Rodas, se encontraba emplazada a la entrada del puerto de esta ciudad griega. Sin embargo, las investigaciones llevadas a cabo por la arqueóloga Ursula Vedder, revelaron que el Coloso de Rodas coronaba en realidad la montaña más alta de su capital.

 

Pero el misticismo de esta figura siempre tendrá más peso que el de la realidad recientemente confirmada. Y es que la primera imagen que se nos viene a la mente al pensar en la estatua del Coloso de Rodas es la de una magnífica representación del dios Helios, con las piernas abiertas, presidiendo la entrada al histórico puerto de la isla.
A comienzos del siglo III a. de C., Rodas se había consolidado como una de las capitales portuarias más importantes de Grecia. Durante varias décadas, la ciudad había intentado ser asediada por los ejércitos de Demetrio Poliorcetes, que intentaba acceder a ella construyendo grandes torres elevadas o sobre los barcos de ataque –en el mejor de los casos, naufragaban- o sobre tierra –estrategia bélica conocida como “helios”-. Pero la resistencia de los rodios, ayudados además por las tropas de Ptolomeo I, fue ejemplar y tras la retirada de Demetrio decidieron celebrar su victoria construyendo una enorme estatua del dios Helios, considerado el protector de la ciudad.

 

Cares de Lindos fue el escultor encargado de esta singular obra de arte que durante muchos años se creyó ubicada en la entrada del puerto de la ciudad. Sin embargo, éste es un error que se debe a las representaciones pictóricas que se tenían de esta estatua y que han llevado a confusión durante siglos. Las imágenes del Coloso de Rodas a presidiendo la entrada por mar a la ciudad, no son más que una fórmula para resaltar el poder económico y militar de la isla, pero no se corresponden con la realidad. Una figura de ese peso y tamaño –comparable a la Estatua de la Libertad en Nueva York- jamás podría haberse sostenido en esa posición y sobre unos pilares elevados sobre el mar. Además, su emplazamiento en esa zona hubiera implicado el cierre del puerto durante varios años para trabajar en su construcción, lo cual habría hecho peligrar la economía y la seguridad de Rodas. De manera que muchosColoso de Rodas estudiosos se han dedicado durante décadas a encontrar el verdadero emplazamiento de la estatua hasta que en abril de 2008 la arqueóloga alemana Ursula Vedder reveló los resultados de sus investigaciones confirmando que la estatua del Coloso se encontraba en lo alto de la montaña más importante de la ciudad capitalina, en un templo que hasta entonces se creía dedicado al dios Apolo.

 

Pero la fama sigue precediendo a la realidad, y el Coloso de Rodas pasaría a la historia como una magnífica construcción en la bocana del puerto. Una imponente estatua de 32 metros de altura con un armazón de hierro recubierto de placas de bronce que se convirtió, a ojos del Mundo Antiguo, en el símbolo de la ciudad de Rodas. Sin embargo, junto con el Mausoleo de Halicarnaso, fue una de las maravillas con la vida más corta: 56 años después de su construcción, un terremoto provocó el desplome de la obra. Los griegos, siguiendo las advertencias del oráculo, no hicieron nada por recuperar los restos de la estatua, que durante novecientos años se mantuvieron en el mismo lugar en el que habían caído hasta que los turcos saquearon la zona y se hicieron con el botín en unas de las múltiples invasiones.

 

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[Próxima maravilla: el Faro de Alejandría]

 

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