Un milenio, siete problemas

FermatUn millón de dólares por cada uno de los enigmas matemáticos de esta lista que logre resolver. Esa fue la propuesta lanzada hace ya unos cuantos años por el Instituto de Matemáticas de Clay, una institución privada de Massachutsets (EEUU) que premia el conocimiento y el ingenio de los cerebros portentosos.

Un equipo de investigadores de la citada universidad decidió hacer una lista con los problemas matemáticos que durante muchas décadas han traído de cabeza a los estudiosos. Los siete problemas más complejos pasaron a formar parte de esta curiosa lista integrada por misteriosas ecuaciones cuya resolución, en opinión de los investigadores, es “absolutamente necesaria” ya que miles de horas de cálculo podrían resumirse en unos pocos pasos que simplifiquen la complejidad de dicha formulación -si no, no pagarían un millón de dólares por obtener una respuesta-.

Participan en esta lista las siguientes conjeturas y problemas:

  1. P versus NP: problema de la Completitud.

  2. La conjetura de Hodge: problema de geometría.

  3. La conjetura de Poincaré: problema de dimensiones y conectividad.

  4. La conjetura de Riemann: problema de la distribución de los números primos.

  5. La teoría de Yang-Mills: problema de física cuántica.

  6. Las ecuaciones de Navier-Stokes: problema sobre fluidos en movimiento.

  7. La conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer: problema de ecuaciones algebraicas.

Dicen que en momentos de crisis económica -como los que vivimos actualmente- el ser humano agudiza su ingenio para salir adelante. Pero si está pensando en recuperarse económicamente resolviendo uno de estos problemas, hemos de advertirle que no resulta la opción más sencilla -a menos no a corto plazo-. Y es que el estudio de estos cálculos no resueltos ha sido -y sigue siendo- un auténtico quebradero de cabeza para todas aquellas mentes extraordinarias que se han lanzado a la búsqueda de una respuesta.

Pero los hay con suerte. “Los siete problemas del milenio” podrían haber sido ocho si el profesor Andrew Wiles no hubiera probado, en 1994, la última conjetura de Fermat -como consecuencia directa de haber dado con la resolución de otro problema matemático, el teorema de Taniyama-Shimura. Durante 300 años nadie había conseguido demostrar aquella conjetura a pesar de que, tal como había dejado escrito su autor: “poseía una demostración maravillosa que, sin embargo, no cabe en el estrecho margen de este libro”.

Profundizar en la exposición y los planteamientos de los problemas que componen esta lista sería prácticamente tan complicado como intentar buscarles una solución. Pero hay siete millones dólares en juego para los que se vean capacitados a adentrarse en el absorbente mundo de la perfección matemática.

 

 

 

 

 

 

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