Un lugar en el mundo. Proyecto 131: preparados para la III Guerra Mundial

La ciudad bajo la tierraA mediados de la década de los 60 y en plena Guerra Fría, el Gobierno de China ideó un plan para proteger a los seis millones de habitantes que por entonces habitaban en la ciudad de Pekín. Dixià Chéng, “La ciudad bajo tierra”, es ahora la ruina de un proyecto inconcluso que nunca llegó a funcionar.

Bajo el mando de Mao Tse Tung, en un momento en el que el mundo estaba obsesionado con un eventual enfrentamiento global, se decide convertir el subsuelo de la ciudad de Pekín en un macro refugio con capacidad para albergar a toda la población de la ciudad en caso de un ataque nuclear. Así nace el “Proyecto 131” -nombre codificado de Dixià Chéng, o lo que es lo mismo, “La ciudad bajo la tierra”-.

Alrededor de 300.000 ciudadanos chinos fueron reclutados para trabajar en el proyecto, creando una red de aproximadamente 85 kilómetros de diámetro que recorre los cimientos de la capital del país, a una profundidad de entre 8 y 18 metros.

Concebida como una auténtica ciudad bajo el suelo de Pekín, el Proyecto 131 contaba con colegios, restaurante, comercios, talleres, almacenes y centros de asistencia sanitaria conectados entre sí por kilométricos túneles que a su vez disponían de un complejo sistema de ventilación. Se cree incluso que las casas de los altos miembros del partido así como de los ciudadanos más influyentes de Pekín contaban con accesos directos a esta ciudad.

Pronto el Gobierno se dio cuenta de que aquella obra colosal debía tener además una función defensiva, por lo que se instalaron además puestos militares en los puntos estratégicos del recorrido, con accesos secretos en zonas tan emblemáticas de la capital como la Ciudad Prohibida, la plaza de Tiananmen y el Templo del Cielo.

Pero La ciudad subterránea nunca fue utilizada ni con fines humanitarios ni con objetivos militares. Al menos no hay ningún documento que así lo constate. De hecho el lugar aún permanece en cierto modo oculto a la opinión pública debido a las previsibles atrocidades que se cometieron durante su construcción. Con el paso del tiempo, el inconcluso Proyecto 131 fue utilizado con otros fines menos sociales y se convirtió en un importante foco de marginalidad y prostitución que actualmente ha sido olvidado incluso por los maleantes.

Según algunos de los estudios realizados durante los últimos años, la ciudad de Pekín está cediendo ligeramente sobre sus propios cimientos, o acaso sobre este universo hueco sobre el que se erige el mundo visible.

 

 

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