Un lugar en el mundo: la mansión inacabada.

Casa WinchesterObsesionada por las visiones de una médium que le reveló que su casa estaba llena de espíritus, Sarah Winchester mantuvo su casa en obras durante décadas convencida de que sólo de esta manera aplacaría la ira de los muertos.

Hay que aclarar que no se trataba de cualquier muerto, sino de aquellos que habían fallecido por el disparo de un rifle Winchester –los más utilizados durante la Guerra de Secesión en EE.UU-, invención de su difunto esposo Samuel Winchester. Sarah había sido advertida por una médium de que todos aquellos muertos estaban decididos a buscar venganza y ésta consideró que la única manera de escapar de ellos era “despistarlos” con una casa constantemente en obras, llena de pasadizos, de habitaciones falsas o de escaleras que no conducían a ninguna parte. La teoría de Sarah era que tras la trágica perdida de su hija y años después la de su esposo, ella era la siguiente en la lista de venganzas de ultratumba, por lo que necesitaba erigir una nueva casa, una casa que nunca llegara a estar terminada porque así ningún fantasma podría instalarse en ella para atormentarla.

Durante casi cuatro décadas, decoradores, carpinteros, albañiles, cristaleros… tuvieron trabajo asegurado en la misteriosa mansión Winchester, y es que las obras fueron la tónica diaria de este lugar hasta el fallecimiento de su propietaria en 1922, a lo 82 años de edad.

El trabajo de estas personas se materializó en una obra arquitectónica “compulsiva” que, aunque por fuera conserva su aspecto señorial, por dentro Casa Winchesterno es más que un laberinto incoherente de pasillos sin fin o de ventanas que dan a otras partes de la casa. Fueron exactamente 38 años de obras incesantes en los que la casa llegó a tener más de 500 habitaciones, 10.000 ventanas, 2.000 puertas y 47 escaleras –algunas de las cuales conducían a… ¡ninguna parte!-. Además, la estructura de la casa se caracteriza también por la fijación de la propietaria con el número 13 hasta tal punto que para acceder al decimotercer baño, con sus 13 ventanas, era necesario subir una escalera de 13 escalones. Además, en su testamento Sarah dividió la casa en 13 secciones y los documentos tuvieron que ser firmados 13 veces. Sarah tenía una enorme fortuna para invertir en aquel lugar y una mentalidad supersticiosa y psicótica para encargarse de su macabro diseño. En el interior de su casa logró el don de la ubicuidad gracias a los pasadizos que le permitían supervisar las obras y esconderse de sus “fantasmas” sin ser vista por nadie, algo que, por otro lado, traía de cabeza a los trabajadores, que muy pacientes tuvieron que ser para cumplir al detalle con los caprichos de la viuda. Se calcula que para apaciguar a los vengativos fantasmas que insistían en habitar su morada, la señora Winchester invirtió alrededor de 20.000.000 dólares.

Nadie sabe si aquella cantidad fue suficiente para comprar la paz eterna, pero lo cierto es que a raíz de la muerte de Sarah aparecieron innumerables leyendas acerca de la mansión y de lo extraños sucesos que en ella acontecen. La casa se encuentra en la ciudad de San José, en la ruta entre California y San Francisco y actualmente es uno de los principales reclamos turísticos de la zona con el nombre oficial de Winchester Mystery House. La mansión sólo puede visitarse con la compañía de un guía pues nadie puede asegurar que un visitante solitario y despistado pueda encontrar la salida en este laberinto demencial.

 

 

 

 

 

 

{backbutton}

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.