Un lugar en el mundo. Hospital del Tórax: donde ya no va ni la muerte.

Hospital del TóraxEn su momento fue uno de los hospitales más importantes de todo el país. Actualmente no es más que otro de esos edificios abandonados en lo que las leyendas en torno a él crecen tan rápido como la mala hierba. El Hospital del Tórax de Terrassa ha sido el escenario de muchas películas de terror, pero hay quien asegura que sus fantasmas no son ficticios.

Al parecer, este nosocomio que se encuentra a las afueras de Terrassa –Barcelona- no sólo ha sido el hogar de los enfermos sino el de las almas errantes de aquellos que nunca llegaron a sanar. Muchos de los enfermos terminales que permanecían ingresados en esta institución decidieron acabar con su vida arrojándose por la ventana, y se dice que sus almas quedaron atrapadas para siempre en aquel lugar. Por entonces el hospital se encontraba aún en pleno funcionamiento y aquellos acontecimientos supusieron un grabe trastorno en la vida de los internos y del personal que trabajaba allí. La mayoría de las personas que por un motivo u otro pasaron una temporada en este lugar, aseguran haber oído pasos en el silencio de la noche, haber visto sombras y haber sentido la presencia de los suicidas.

El Hospital del Tórax fue inaugurado por Franco en 1950 y pertenecía al Ministerio de Sanidad. Durante varias décadas llegó a albergas a más de 1.200 pacientes, muchos de ellos terminales, y en su mayoría enfermos de cáncer de pulmón o de tuberculosis. Hasta el lugar se desplazaban pacientes de todo el territorio nacional que, en la mayoría de las ocasiones permanecían ingresados sin contar con la compañía de ningún familiar, ya que en ese tiempo las distancias eran mucho mayores. El distanciamiento de sus seres queridos, el “enclaustramiento” en aquel lugar en el que no había nada más que sufrimiento y la agonía de enfermedades que no siempre iban a ser curadas, provocaba la desesperación de los pacientes que, en numerosas ocasiones, consideraron que el suicidio era la verdadera salvación.

La mayor actividad paranormal del edificio se concentra en las plantas 9, 5 y 4, así como en el ala que en su momento estuvo destinada a enfermos mentales. En la parte trasera del edificio había unos amplios jardines –que hoy son sólo maleza- conocidos por los internos como “la jungla”. Y es que los suicidas que se lanzaban desde las plantas más altas del hospital iban a parar a aquel lugar.

No es de extrañar que, en estas circunstancias, el hospital contara además con una enorme capilla para aquellos enfermos a los que no le quedaba Hospital del Tóraxnada más a lo que aferrarse que a su propia fe. Tras el cierre del hospital a mediados de los ochenta, el edificio ha tenido muchos “usos” no siempre dentro de la legalidad. Para empezar, se comenta que son muchos los amantes de las ciencias ocultas, de lo satánico y del oscurantismo, los que acudían a la capilla para realizar rituales en los que entrar en contacto con los muertos que supuestamente aún merodeaban por ahí. Pero también son muchos los especialistas en fenómenos paranormales los que han pasado por este lugar para realizar sus investigaciones, obteniendo material fotográfico y psicofonías verdaderamente terroríficas. La consecuencia de esto es que actualmente el hospital está vigilado de cerca por numerosos seguritas para evitar que los curiosos merodeen por su interior, ya que muchos de ellos se han dedicado a destrozar el mobiliario, hacer pintadas, etc…

El Hospital del Tórax, que actualmente es propiedad de la Generalitat de Catalunya, ha sido también el escenario de numerosas películas de ficción. La productora Filmax tiene habilitada una parte para rodajes de películas y, no sin algunas dificultades técnicas –estos directores aseguran haber tenido problemas con el funcionamiento de los equipos de grabación- , en sus salas, capilla, jardines y pasillos e han rodado escenas de las películas El Maquinista, Sesión 9, Frágiles, Ouija y Los sin nombre. El propio director de cine Jaime Balagueró reconoce que durante el rodaje se producían cambios radicales de temperatura y se oían ruidos difícilmente identificables, por lo que “hasta los actores iban al baño de dos en dos”.

Con todo, muchos de los internos que aún hoy siguen vivos aseguran que nunca se produjeron sucesos paranormales en dicho hospital y ni siquiera el personal de seguridad que vigila la zona actualmente se presta a alimentar estas leyendas con sus testimonios en primera persona. Pero el Hospital del Tórax, como cualquier otro edificio abandonado y de estas características, es uno de esos lugares que exigen tener su propia leyenda negra.

 

 

 

 

 

 

{backbutton}

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.