Un lugar en el mundo. Chamberí, bajo la piel de Madrid

Estación de metro de ChamberíEl 21 de mayo de 1966 el Ministerio de Obras Públicas decretaba la clausura de la estación de metro de Chamberí después de casi media siglo en funcionamiento. Durante más de cuatro décadas, la vieja estación se convirtió en el refugio de vagabundos, vándalos y curiosos hasta que se decidió rehabilitarla para que abriera sus puertas como museo.

La estación de metro de Chamberí fue una de las ocho que conformaron el primer mapa de transporte subterráneo de Madrid y su arquitectura estaba inspirada en las modernas estaciones de París. Desde su inaugaración en 1919, cientos de pasajeros utilizaban estas instalaciones impecables que eran un síntoma del progreso de la ciudad. Nadie adivinaría hubiera adivinado que aquellos acabados coloristas terminarían siendo el escenario de uno de los episodios más oscuros de la historia nacional: la Guerra Civil. Aquellas galerías que recorrían las entrañas de la ciudad de Madrid se convirtieron en improvisados almacenes y refugios para los civiles durante los bombardeos y, una vez recuperada la normalidad, retomaron su función oficial.

La ciudad creció y con ella sus necesidades de transporte, por lo que era imprescindible aumentar la capacidad de los trenes. Pero por su estructura, la estación de Chamberí no aceptaba grandes modificaciones por lo que se optó ampliar la línea tomando otra dirección y clausurando aquella estación. Esto sucedía el 21 de mayo de 1966, año en el que la estación de Chamberí pasó a convertirse en la “Estación Fantasma”.

A partir de entonces, y a pesar de que la estación estaba cerrada al público, fueron muchos los que durante la noche se adentraron en este lugar para disfrutar del innegable misterio que se respira en todas las estaciones abandonadas. Unos recorrieron sus túneles con el respeto de los que transitan por una parte de la historia de la ciudad, pero otros no fueron tan considerados con las reliquias que se conservaban en la estación. Convertida en un foco de vandalismo, la Comunidad de Madrid amplió la vigilancia del lugar y comenzó con las labores de rehabilitación para darle un nuevo uso a Chamberí. Así, el 31 de agosto de 2006, la vieja esta”Estación fantasma” reabrió sus puertas al público convertida en uno de los museos del programa Andén Cero para la conservación del patrimonio ferroviario nacional.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.