‘Un lugar a donde ir’

Un lugar a donde ir

Un lugar a donde ir

Valentina Redondo regresa para resolver un crimen con tintes medievales

La teniente de la Guardia Civil Valentina Redondo tendrá que trabajar a contrarreloj en esta nueva intriga de María Oruña. Tras el éxito de su primera novela, Puerto Escondido, la escritora regresa con un nuevo caso rodeado de misterio en Un lugar a donde ir, una investigación criminal en la que la protagonista se verá obligada a conciliar la vida íntima y familiar si quiere resolver con éxito las pistas que se le van presentando.

Un asesinato, una desaparición y un imposible viaje en el tiempo, las claves de ‘Un lugar a donde ir’

María Oruña retoma algunos hechos de la vida de su protagonista donde los había dejado en la novela anterior. Por ejemplo, ahora Valentina Redondo y Oliver Gordon ya han avanzado en una relación personal más o menos estable, lo suficientemente formal como para que la teniente se preste a ayudarle en la búsqueda de su medio hermano desaparecido hace ya dos años, algo para lo que también contarán con la colaboración de un amigo de Oliver, el músico Michael Blake.

Con todo, el argumento principal de Un lugar a donde ir no gira en torno a esta desaparición, que es más una trama paralela, sino en torno al descubrimiento del cadáver de una joven de aspecto en La Mota de Trespalacios, donde se encuentran las ruinas de una construcción medieval. La ropa que viste el cadáver, el objeto que porta en sus manos y el resultado de la autopsia ponen sobre la mesa un hecho imposible que únicamente podría tener explicación si se hubiera producido un viaje en el tiempo.

A medida que avanza en las investigaciones acerca de las circunstancias que rodean la extraña muerte de esta dama medieval, Valentina Redondo encontrará respuesta a otras muchas de las incógnitas que pueblan Un lugar a donde ir.

 

 

El Ilustrador

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