‘Turistas’

'Turistas'Creerás que todo lo que sucede en este viaje no puede estar pasando realmente.

Cuando la hipótesis sobre la que se construye una comedia negra está más estirada que la cara de Carmen Lomana, el género corre el riesgo de abandonar su propósito principal hasta perder el norte. Creo que en cierto modo esto es lo que sucede con Turistas, una película que después de presentarse como una historia crítica narrada desde la perspectiva de dos personajes tan ridículos que provocan una vergüenza lastimosa, termina quedando atrapada en el absurdo porque en la recta final no parece encontrar el camino hacia la moraleja.

Chris y Tina son una extravagante pareja que parece haber sido horneada en un psiquiátrico. El espectador se da cuenta de esto ya antes de que inicien el viaje en caravana en el que Chris quiere mostrarle a su novia ‘el mundo’ con un recorrido en caravana por los rincones más extraños de Reino Unido: un museo de trenes, un museo de lápices, un camping cutre… En la España cañí sería como montar con tu pareja en un Seat 600 y viajar a Las Hurdes durante la posguerra haciendo parada en otros cuatro o cinco parajes inhóspitos en los que ‘hacer turismo’ se convierte en un ejercicio de imaginación.

Pero la película de Ben WheatleyKill list, Down terrace-, que se presenta como una historia aparentemente ingenua, no tardará en teñirse de oscuridad. El viaje de Chris y Tina es más una odisea interior por lo más extremo de sus sentimientos hacia el mundo. Turistas rebasa la línea de la comedia negra para ahondar en un odio salvaje que, aunque tiene piel de cordero, pone al desnudo hipótesis cada vez más radicales acerca de por qué la Humanidad merece tales desprecios. Del humor se pasa a la incertidumbre y no soy capaz de decir si Turistas me gustó o no porque tal vez no está hecha para ninguna de las dos cosas, sino para ser desconcertante.

 

Celina Ranz Santana

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