Tunguska, una explosión sin precedentes

Explosión en TunguskaEl 30 de junio de 1908, en la región siberiana de Tunguska, se produjo una explosión de tal potencia que miles de árboles en un radio de más de dos mil kilómetros cuadrados fueros destruidos.

Ningún otro fenómeno natural -terremotos, maremotos, erupciones volcánicas…- ha tenido la misma fuerza que la explosión registrada en Tunguska, junto al río Podkamennaya, en el año 1908. Un siglo después de este acontecimiento, la explosión -cuya fuerza fue equiparable a la de una bomba nuclear- sigue siendo una incógnita.

La devastación provocada por este fenómeno fue espectacular. Parecía como si un enorme objeto hubiera impactado contra la superficie de la tierra. Pero lo cierto es que no se trató de un impacto sino de una explosión a más de cinco kilómetros de la superficie terrestre cuyo aura arrasó una superficie de más de dos mil kilómetros cuadrados de bosque. Las vibraciones derribaron a personas y animales que se encontraban a 600 kilómetros del lugar e incluso pudieron ser registrados por los barómetros de un centro de meteorología británico.

Las noches posteriores al incidente tampoco fueron muy normales. Al parecer, la explosión había dejado suspendido en la atmósfera una especie de polvo que hacía que la oscuridad fuera más brillante. Por suerte, la explosión se produjo en una región de Rusia prácticamente deshabitada, pero los bosques de la zona fueron devastados dejando un imagen desoladora para la que aún no se ha encontrado una explicación. La posición radial de los árboles caídos ayudó al investigador Leonid A. Kullic a localizar el epicentro de la explosión, pues nunca se encontró un cráter que constatara que se había producido algún tipo de impacto, una prueba que tumba la hipótesis de que una nave alienígena habría colisionado contra la Tierra.

Sin embargo, el científico italiano Luca Gasperini aseguró que el cráter se encontraba en el lugar que ahora ocupa el lago Cheko, y que ésta ‘brecha’ podría haberse generado tras el impacto de una roca de unos 10 metros de diámetro que a su vez sólo habría sido una porción de una roca aún mayor que explosionó antes de colisionar con la superficie terrestre. Asegura Gasperini, para defender esta teoría, que antes de 1928 no existe constancia de que allí hubiera un lago.

A pesar de la magnitud de este suceso, de sus consecuencias y de la existencia de cientos de testigos que aseguraron haber visto una potente luz iluminando el cielo y convirtiendo la noche en día, la explosión de Tunguska es uno de esos temas controvertidos que ha sido archivado en la memoria sin haber encontrado una explicación al asunto.

 

 

 

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