Trucos de ayuntamientos

Tiempo y burocraciaCarlos Castañosa

Obviaremos la morosidad de algunas de estas instituciones, sus deudas pendientes con proveedores y su facilidad para embargar cuentas corrientes, nóminas o declaraciones de hacienda para cobrar, p.ej.: alguna multa pendiente todavía en fase de recurso.

Tampoco hablaremos aquí de las facturas suntuarias en restaurantes de lujo por comilonas a cargo del erario público. Solo trataremos del abuso de poder, del despotismo y de los trucos instituidos legalmente para eludir responsabilidades anteciudadanos que han sufrido agravio o merezcan indemnización por mala praxis gestora Estos días aparece en prensa y radio el lamentable caso de una señora en Arafo, cuyo hijo pequeño sufrió un accidente en el colegio con resultado de graves lesiones y secuelas de importancia. Tras reconocérsele oficialmente la cuantía de 28.000 € como indemnización por los daños sufridos, comienzan las maniobras de evasión institucional que desembocan en la compañía aseguradora; en este caso Mapfre, que ofrece un finiquito de 2.000 €, sin justificar el motivo de denegación de la valoración oficial por daños y perjuicios “Y si no está conforme, acuda a la vía judicial”.

El truco está servido. A ver. No se trata este de un caso aislado. Por correlación y proximidad estoy en disposición de relatar uno similar, quizá de menor entidad en cuanto a daños y cuantía reclamada, no en Arafo, sino con el Ayuntamiento de Santa Supongamos un peatón que tiene un percance en la vía pública por mal estado del pavimento sin señalizar y sufre una lesión que implica 45 días impeditivos. Se puede reclamar indemnización al Ayuntamiento por daños y perjuicios. Ahora bien, el procedimiento es intencionadamente farragoso y complicadísimo para la víctima, a la que se le imponen una serie de requisitos burocráticos que intentan acabar con su paciencia.

No obstante, imaginemos que el damnificado se empecina y cumple todos y casa uno de los trámites: Avisar a la Policía. Que realice un atestado. Tomar fotos de los daños y del pavimento en mal estado. Dibujar un croquis del escenario. Recabar el testimonio de algún testigo. Presentar parte médico de las lesiones. Los partes de alta y baja de la Seguridad Social y todos los justificantes médicos. Todo esto se presenta junto a la reclamación al Ayuntamiento en forma de instancia, que lo derivará al departamento de “Reclamaciones Patrimoniales”. Se detallará lugar, fecha, hora y causas del accidente. (El Ayuntamiento tiene contratado un seguro con Mapfre para responder de estos casos). Una vez aceptada la reclamación, se reenvía a la aseguradora, pero “la decisión final es del Ayuntamiento”. Se solicitarán informes a Urbanismo que no serán vinculantes. Después se realiza un Trámite de Audiencia”, a partir del cual el afectado tiene 15 días para presentar alegaciones.

Al final del plazo, el “técnico competente del Ayuntamiento” realizará un informe jurídico que, por supuesto, tampoco será vinculante ya que la decisión final corresponde a la “Junta de Gobierno”, que se lo notificará a la persona interesada al tiempo que le propone los recursos administrativos y/o judiciales a interponer caso de no estar de acuerdo. El Ayuntamiento tiene 6 meses para contestar, y si no responde, se desestima la petición por “silencio administrativo” y queda abierta la vía judicial. Y aquí está el truco: Una vez tramitados uno por uno, todos los pasos, aparece Mapfre y ofrece un diez por ciento de la cantidad reclamada de acuerdo con la tabulación oficial por el número de días impeditivos. Y si no se acepta, ¡Hala! Al juzgado de lo Contencioso-Administrativo.

Pero lo verdaderamente indignante para la víctima es personarse en las dependencias municipales para recabar información de la tramitación del expediente que lleva tres años evolucionando: “No, que va. Si esto va para largo… Es que la que lo lleva está de baja, y hasta que no se reincorpore… ¡Uf! Si es que tenemos aquí expedientes de hace cinco años”… Como no van a llevar cinco años, o más, en un paisaje desolador de gran sala central repleta de mesas vacías de gente pero repletas de papeles, y cuatro despachos a cada lado con solo dos personas en uno de ellos, porque el resto está de baja, de vacaciones o desayunando a lo largo de casi toda la mañana…

El abogado especialista al que consultó el damnificado le dijo textualmente: “Sería la 1ª vez que yo viese al Ayuntamiento pagar una indemnización”. La familia de Arafo necesita todo el apoyo popular para contrarrestar el abuso y desprecio de estos ediles en connivencia con la aseguradora que debiera desvincularse de este sucio negocio o corregir su campaña publicitaria para no engañarnos con la imagen de Rafa Nadal.

 

 

Carlos Castañosa

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