‘Tres bodas de más’

'Tres bodas de más'Una comedia romántica facilona pero con buenos resultados.

No es el momento de las grandes reflexiones, no en Tres bodas de más, una película concebida para reír, y punto.

Juan Ruíz CalderaPromoción fantasma, Spanish Movie– dirige esta comedia española con tintes del humor romántico británico y del absurdo de algunas películas italianas para ofrecer un producto que, en mitad del empalagoso ambiente navideño –que se extiende también a las salas de cine-, destaca por su frescura y su falta de complejos.

El mayor acierto de Tres bodas de más es que no pretende ser más de lo que es: una comedia romántica, previsible en cuanto al argumento y sorprendente en cuanto a la cantidad de momentos divertidos que relucen en el guión como pequeñas perlitas humorísticas.

Ruth es una bióloga marina sin demasiada suerte en las relaciones sentimentales que tiene la mala suerte de ser invitada a las bodas de tres de sus ex novios en el mismo mes. Incapaz de decir que no, a pesar de la humillación que para ella supone, asiste a cada uno de los eventos intentando demostrarle a sus ex parejas –y a sí misma- que ha sido capaz de pasar página y seguir adelante.

El guión –de Pablo Arén y Breixo Corral-, no se limita a ser una sucesión de gags, sino que integra el humor en el propio argumento y es capaz de mantenerse a flote gracias a la interpretación de su protagonista, Inma CuestaLa voz dormida, Primos-. En general, todos los actores han sido conducidos con acierto y, aunque mantienen una posición más que evidente en el engranaje general de la película, la máquina funciona a pesar de su superficialidad.

Empatía, risas y un humor exagerado que, a pesar de todo, no llega a romper las costuras con las que se han unido todas las piezas de la historia.

 

Celina Ranz Santana

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