‘Tren de noche a Lisboa’

‘Tren de noche a Lisboa’La poesía y la realidad no siempre son compatibles.

Uno de los principales defectos de esta película es que, en su insistencia por ser poética y evocadora, parece haberse olvidado de que se desarrolla en un mundo ‘real’ que en absoluto resulta creíble para el espectador. Esa inverosimilitud provoca que la historia pierda fuerza y, en ocasiones, interés, pues no está lo suficientemente bien justificada como para permitir que el espectador realice ese viaje de búsqueda que realiza el protagonista de la historia.

Las intenciones del director danés Bille AugustAdiós Bafana, Sentencia de muerte-, se quedan solo en eso, en buenas intenciones. Tren de noche a Lisboa está tan pendiente de ser una película ‘hermosa’ que se olvida de todos esos parámetros narrativos que podrían convertirla en una historia ‘hermosamente creíble’.

Un profesor de lenguas clásicas –Jeremy Irons; El ladrón de palabras, Lolita– viaja desde Suiza hasta Lisboa siguiendo la pista de un escritor cuyas reflexiones filosóficas -a las que accede a través de un encuentro casual-, parecen identificarse a la perfección con su concepción de la vida y del arte. Alentado por la profundidad de esos pensamientos, se dispone a encontrar al autor y descubre que en realidad se trata de un médico que luchó activamente contra la dictadura de Antonio de Oliveira Salazar.

Algunos paisajes y algunas de las reflexiones recogidas en el libro que sirve de guía al protagonista son realmente evocadores. Sin embargo, es una lástima que Tren de noche a Lisboa parezca más una sucesión de pensamientos profundos que una película.

 

 

Celina Ranz Santana

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