Todos perdemos

Más interesante que el debate en sí , que no ha servido más que para ratificar la cobardía de nuestros líderes políticos, son los comentarios de los ‘expertos’ en torno a quién ha salido vencedor de este cara a cara.

Ni uno ni otro; todos perdemos. Si hay algo más banal que la campañas electorales, sus programas y las promesas de los políticos, son los debates electorales ‘a la española’. Para empezar, porque eso de llamarlo ‘debate’ le queda un poco largo al asunto. Algo tan milimétricamente pactado, estudiado al detalle y con los fonemas contados no puede ser un debate. Como mucho -y tal vez peque de benevolente- esto es un mitin televisado y a dos bandas, algo que, por otro lado, evidencia que el bipartidismo en España es la única opción que se nos ofrece.

Si a tenor de las recientes encuestas del CIS es cierto que a más del 30 por ciento de los españoles no les interesa en absoluto la política, habría que preguntarse si no será la política la que ha dejado de interesarse por los españoles.

Sabiendo que la celebración de este gran evento informativo y de ‘interés ciudadano’ -que, por cierto, no se emitió por Televisión Canaria, gracias a la omnipresente personalidad democrática de los nacionalistas insulares-, tenía un coste aproximado de unos 6.000 euros por minuto, me hubiera gustado más que se hablara de lo que realmente le interesa al votante y no de lo que el político quiere decir, ciñéndose estrictamente a un guión -leído o aprendido- escrito por otros que además le eligen el color de la corbata, el peinado, el perfume y hasta la pose. ¿Serán esos que necesitan ayuda para vestirse los que tengan que dirigir un país que va de mal en peor?. Pues estamos bonitos…

Pero por si esta representación teatral no fuera suficiente, luego aparecen los tertulianos pesados de siempre para convencernos de por qué uno ha sido mejor que el otro, si este ganó, si aquel se equivocó, si fue muy agresivo, si estuvo a la defensiva… Y eso antes de llegar un paso más allá, el momento en el que aparece el experto en interpretar los gestos, la mirada y la posición de las manos. Ése que tan pronto está analizando lo que sucede en un Sálvame Deluxe como lo que pasa en un debate electoral. En el fondo, la diferencia no es tanta.

Así que, por lo que a mí respecta, todos perdemos. Se nos vuelve a escapar la liebre mientras los líderes se disparan la metralla de siempre para intentar hacerse daño, cuando el discurso Gobierno-oposición es el mismo de toda la vida y solo hay que intercambiar posiciones. Atacan donde más les duele, las pensiones, las comunidades autónomas y el empleo, porque a nadie le gusta que le toquen su dinerito… Sin embargo, no hablan de otros temas de interés ciudadano como la corrupción de la clase política, porque aquí el que más y el que menos se lo lleva bien fresquito.

En definitiva, un debate de váter.

Vagabundo Pérez

http://vagabundoperez.blogspot.com/

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