‘Tipos legales’

'Tipos legales'Los tipos duros también envejecen.

Ser un mafioso cuando ya se tiene más de 70 años es una tarea complicada, pero Fisher StevensBeso en Manhattan– se empeña en contarnos que la vida está hecha para el que quiere vivirla o, más bien, para el que tiene opción de hacerlo.

Tipos legales narra el primer día fuera de prisión de Val –Al Pacino, 88 minutos– después de haber pasado 28 años entre rejas por un delito de asesinato -entre otras crímenes no de sangre-. En el momento en que su amigo Doc –Christopher Walken, Siete psicópatas– lo recoge en la puerta de la cárcel se inicia la cuenta atrás de una jornada en la que Val intentará recuperar de golpe todas las emociones perdidas durante sus años de condena y Doc tendrá que tomar una decisión que cambiará la vida de los dos. Para completar el trío, se les une a la fiesta Hirsch –Alan Arkin, Argo-, otro viejo colega de la banda.

Aunque en apariencia el argumento sea una fantochada que sacrifica un poco la credibilidad de la historia, en Tipos legales hay que diferenciar ante todo el pretexto del texto. El pretexto de esta película es una venganza un tanto confusa que acompaña a los dos personajes en su periplo nocturno. El texto es la fidelidad que existe entre los dos a pesar del tiempo y las circunstancias. Su amistad ha envejecido, igual que lo han hecho sus cuerpos, sus ánimos y su manera de entender la vida. Y aunque Val quiera agotar todo su tiempo en una única noche -verdaderamente este personaje es capaz de hacer que le pase de todo-, su amigo incondicional parece recordarle silenciosamente que el mundo ha cambiado mientras cumplía su pena en prisión, si bien ambos terminarán por darse cuenta que ciertas cosas, tal vez las más importantes, nunca cambian. Pero como no es oro todo lo que reluce y a pesar de que el tandem protagonista está formado por dos señores actores, a veces los temas de especial trascendencia se emborronan con algunos episodios banales que pretenden introducir un tipo de humor que no termina de encajar en la película.

Val y Doc son dos viejos, dos perros viejos, pero ajados por el tiempo al fin y al cabo. En su vitalidad explosiva lo que verdaderamente se muestra es un esfuerzo por enfrentarse a la muerte de la manera más digna. Una muerte de la que nadie escapa, ni siquiera los tipos duros.

 

Celina Ranz Santana

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.