Tiempos canallas

José Manuel Adán

A la llegada de la democracia, según unos tras la muerte de Franco, pareció que por fin íbamos a ser un país europeo más.

Atrás dejábamos la pesadumbre de la democracia “orgánica” y por fin gozaríamos de una democracia verdadera. Ya habíamos dejado los episodios del siglo XIX,  donde habíamos tenido grandes oportunidades de afianzarnos como nación: las malditas guerras carlistas,  la desgracia de haber sufrido al  rey Fernando VII, a su mujer María  Cristina , después de la muerte del rey en 1833, como regente, ya que la hija de ambos, la reina Isabel solo tenía 4 años y hubo que esperar hasta la  mayoría de edad que apresuradamente se adoptó cuando tenía  13 años para proclamarla reina de España, después de que su madre hubiera renunciado a la  regencia y hubiera sido elegido Don Baldomero Espartero como nuevo regente, pero su Gobierno infringió hasta 19 veces la Constitución y tuvo que dimitir (1843),  reinando entonces  la reina menos preparada, más impulsiva y torpe que se haya conocido, por lo que de nuevo, una vez “despedida” la reina, un nuevo regente, esta vez el general Francisco Serrano,  nos llevaría a la revolución de 1868 , con  el sexenio democrático como gran avanzadilla y  a la búsqueda por Europa de un nuevo Rey que nadie quería que fuera Borbón; lo encuentra Prim en Italia, el duque de Aosta, Amadeo I de Saboya, que solo aguantó dos años (1871-1873) y al marcharse se proclama  la primera república (1873) , que solo duró un año, con cuatro presidentes y finalmente acabada con el golpe de estado de Pavía.

Sin embargo todo lo anterior deja un poso democrático, los debates parlamentarios eran de una altura que nada tienen que ver con la de los actuales parlamentarios “frikis”.En aquella época, con varias Constituciones siempre en el cajón se debatía con seriedad sobre el amor a España, la tradición española y sus raíces y sobre las principales políticas   que sustentaban las diversas Constituciones (1812,1837, 1845, 1869,1876). Con ese legado, y dejando a un lado lo acaecido durante el siglo XX, no podemos decir que llegásemos a la democracia después de la muerte de Franco, huérfanos de ideas y como novicios de la democracia .Incluso si tenemos en cuenta la Constitución de 1931, la primera Constitución republicana “España es una República democrática de trabajadores de toda clase.” ”La República constituye un Estado integral compatible con la autonomía de los Municipios y de las Regiones”, en toda ella existe un mayor amor a España que no existe en  la actual de 1978 y una idea que va a abrazar toda la nación, no a desintegrarla. Por supuesto, prescinde de territorios forales, todo es territorio común.

La abusiva dación de competencias a las autonomías, así como  la denominación de nacionalidades y regiones  y el amparo de los mal denominados “derechos históricos forales” que se integran en la Constitución de 1978, con objeto de agradar a los nacionalismos, que por esencia son separatistas, están siendo el cáncer de España. Cáncer que tendría fácil solución si los gobernantes de uno y otro signo  se hubieran dado cuenta de que de nada sirve seguir congraciándose con los nacionalistas,  aun cuando les ayuden puntualmente en la aprobación de una ley  con objeto de no parecer que están solos incluso gozando de la mayoría absoluta y hubieran consentido que todo el poder del Estado caiga sobre los que desobedecen las leyes, a las que  los nacionalistas están tan acostumbrados. Está claro que el mercado de agallas, para estos dirigentes es muy caro, por lo que carecen de las mismas, es más barato el de  mariscos  por lo que en general los dirigentes de partidos y sindicatos cabalgando a lomos de la corrupción, hacen grandes acopios de estos seres marinos.

Estamos perdiendo una gran oportunidad. La crisis económica no creo que sea la gran amenaza: a pesar del incumplimiento del déficit por parte del Gobierno, de su política incomprensible de apalancamiento de la deuda conducente en poco tiempo al  100% del P.I.B, del incremento de la energía y de los impuestos y del mayor gasto público, todo ello contrario a la dirección correcta para disminuir el paro, teniendo en cuentan el nivel de prestaciones y la economía sumergida, creo que se podrá aguantar mal los cinco años  que durará, en mi opinión, la salida de la crisis. De lo que tengo cada vez menos dudas es  que los desafíos que tiene el Estado planteados, con los gobernantes actuales, desde el Jefe del Estado a los Ministros, sean capaces de imponer la ley  para que la Justicia y la Democracia  vuelvan a fluir.

Casos como los de el Faisán donde no se juzga a los verdaderos responsables por las negociaciones con una maldita banda terrorista; los múltiples políticos imputados por corrupción que han conseguido tener una sentencia favorable; el hecho de que el Fiscal General del Estado, sea un órgano interno de la Administración, lo que contribuye a no investigar con objetividad y prontitud   la corrupción de los partidos y sindicatos; la parcialidad política de los jueces y como  acaba de suceder, el fracaso  de la denominada doctrina Parot, al ser “derrotada” por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo formado en su mayoría por personas que no tienen la preparación de los Jueces ,lo que va  a permitir la rápida salida de prisión, por la inusual premura de los jueces de la Audiencia Nacional, de los asesinos y violadores de múltiples delitos , para vergüenza de todos los españoles de bien, algo impensable en el Reino Unido y fundamentalmente en Inglaterra; todo lo anterior muestra que estamos en tiempos canallas, sin dirección y sin ideas en la cabeza del registrador, que  preguntado sobre cuál era su opinión sobre el  fallo de Estrasburgo se ha limitado a contestar: ”Hoy llueve mucho”.  
El historiador británico Henry Kamen, a quien suponía un gran historiador, señalaba hace pocos días que si Escocia se separaba del Reino Unido, el primer ministro británico David Cameron, estaría al día siguiente, encantado en acoger a Cataluña dentro de su Gran Bretaña.  Seguramente estaría más encantado de  acoger a España entera. ¿Será esa la única solución, en estos tiempos canallas?

 

José Manuel Adán
Economista e Inspector de Finanzas del Estado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.