‘The Lords of Salem’

The Lords of Salem Otra mamarrachada de Rob Zombie que no llega ni a ‘Serie B’.

Cualquier adolescente con unos conocimientos mínimos sobre narrativa audiovisual podría haber escrito y dirigido mejor el último bodrio de Rob Zombie –Halloween, La casa de los 1000 cadáveres-. The Lords of Salem es una de esas películas que transcurren sin ton ni son dando bandazos entre lo ridículo, lo infantil y lo tópico sin mayores aportaciones que unas cuantas risas fácilmente intercambiables por lágrimas de vergüenza ajena. A los diez minutos de película ya tenía material suficiente para escribir esta crítica, pero aguanté hasta el ‘apoteósico’ final para no dejar abierta la posibilidad de que alguien me dijera «pues si a partir de la mitad de la película es cuando la cosa se pone buena»…

Y es que la cosa no se pone buena. Por no haber, no hay ni atmósfera de suspense y llega un punto en el que no sabes ni lo que estás viendo: si una película de miedo medio gore o lo que Rob Zombie soñó el día que comió alubias con tocino y chorizo a las tres de la mañana. Eso sí, si pretendía provocar terror, lo ha conseguido: nada más terrorífico que ver cómo se cometen uno a uno todos los errores de la lista de ‘lo que bajo ningún concepto se debe hacer’. Es probable que hasta el guionista de Los Serrano tenga más idea de cómo escribir un guión que Rob Zombie, al que le debe de sobrar el dinero para hacer todo lo que se le ocurre, algo envidiable, por otro lado.

La sinopsis podría resultar intrigante, pero no hay que dejarse llevar por las apariencias. Sheri Moon Zombie interpreta a una locutora de un programa de radio musical en la pequeña población de Salem. Una noche recibe un disco de un misterioso grupo llamado ‘The Lords’ y a raíz de su audición, la protagonista empieza a tener alucinaciones que parecen estar conectadas con una vieja historia sobre las brujas de Salem.

The Lords of Salem es un ejemplo magistral de cómo un argumento potencialmente bueno acaba en lo más profundo del cubo de la basura.

 

 

Celina Ranz Santana

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