‘The interview’

‘The interview’

Una supuesta comedia para tocar las narices a Corea.

Decir que The interview es una película cómica sería rebajar el género de la comedia al caca-culo-pedo-pis. Decir incluso que es una ‘película’ es para muchos un insulto al Séptimo Arte. Después de la primera media hora de película podemos seguir deduciendo todo aquello que The interview no es. No es una sátira y no es una crítica mordaz al régimen político norcoreano. No es una inyección de moralina norteamericana y no se eleva como la gran defensora de los derechos humanos –especialmente el de la libertad de expresión-. Es una historia irreverente y disparatada, concebida con el único propósito de provocar –que es la forma educada de decir que es una película ‘tocagüevos’.

La polémica que se ha generado en torno a The Interview no ha sido más que la campaña de promoción que la película necesitaba para poder llegar a algún lado porque, como producto en sí, no deja de ser una basura. Con todo, resulta más entretenida que muchas películas que se presentan como grandes obras de arte y no dejan de ser un truño –eso sí, un truño de autor, que tiene más categoría-.

Tras el despropósito de Juerga hasta el fin, Evan Goldberg y Seth Rogen dirigen un nuevo proyecto para el que vuelven a contar con la presencia de James Franco –El mago de Oz, El protector– y Seth Rogen –Un desmadre de viaje, 50/50-. El escenario elegido es la capital norcoreana y la trama gira en torno a un encargo que la CIA hace a dos periodistas: asesinar al líder del país, el excéntrico Kim Jong-Un. No es de extrañar que, al conocer el argumento de la película, los norcoreanos pusieran el grito en el cielo, el pretexto perfecto para que el señor Obama se alzará como defensor de las libertades y se negara a prohibir la exhibición de la película. No digo yo que hubiera que prohibir The interview por proponer directamente el asesinato de un líder actual y real, pero me parece absurdo que los americanos se tiren de los pelos ante la reacción norcoreana. Me gustaría ver una película en la que los comunistas quemaran vivo a Obama, entre risas y fiestas o en la que se propusiera un nuevo exterminio de judíos porque son la peste del mundo.

The interview solo quiere provocar. Podría haber conseguido el mismo efecto inventándose un país y a su líder particular, pero el impacto mediático no habría sido el mismo. Al igual que los protagonistas de la película, Golberg y Rogen son vendedores de espectáculo, y eso ya lo han conseguido. Pero para su próxima película deberían trabajarse mejor los contenidos y los chistes porque una o dos veces se puede ver este tipo de basura, pero la tercera puede ser un exceso.

 

Celina Ranz Santana

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