Terrícolas

EarthlingsPongo las manos delante de la pantalla, dejando apenas unas pequeñas aberturas para vislumbrar algo mientras leo los subtítulos y escucho la honda, hermosa y convincente voz de Joaquín Phoenix. Y, mientras, caen lágrimas por mis mejillas.

Me hace recordar cuando era niño y no podía ver las películas de terror porque me daban ídem. Aunque creo que es un recuerdo ficticio porque me parece recordar que simplemente no veía aquellas películas ni con manos-persianas ni con nada, simplemente no las veía. Entonces me daba vergüenza escuchar los comentarios de mis amigos acerca de aquellas películas terroríficas y yo no poder aportar nada porque nunca las vi.

Me he sentido de nuevo como un niño viendo esta película de terror. La diferencia con aquellas es que ésta no narra una ficción. Narra lo que ocurre de verdad en el mundo con nuestros compañeros de viaje en este planeta, los animales. El documental se llama Earthlings y, sinceramente, no sé si recomendar o no su visionado. Es uno de los mejores documentales que he visto nunca. Probablemente uno de los mejores que se hayan hecho. Uno de esos documentales que se ciñen al propósito esencial del género: abrir los ojos sobre realidades que desconocemos total o parcialmente. Pero es una realidad terrible. Yo lo veo y pienso en cuándo podré ponérselo a mi hijo, cuándo tendrá la edad suficiente para poder asumir de lo que es capaz el peor de los terrícolas, la especie que ha sido capaz de cometer las más atroces tropelías contra los que cree seres inferiores.

Veo Earthlings y no sé qué hacer aparte de llorar. No sé si dejar de comer carne, si dejar de comer pescado. Al menos no compraré ropa de piel en el futuro y dejaré de ir a circos con animales, para lo cual tendré que hacer un esfuerzo de inventiva cuando mi hijo vuelva a pedirme asistir a uno de estos espectáculos.

Hace algunos meses vi una media hora de este documental y hasta ahora no me había atrevido a finalizarlo. No sé si sería capaz de explicar la magnitud del esfuerzo que he tenido que realizar para verlo y por eso no sé si recomendarlo. Hoy no tengo el cuerpo para hacer gracietas, para introducir una nota de humor o de ironía en esta sección que me han dejado en este periódico digital. ¿Han oído aquel concepto del “arte necesario”? Yo entiendo como tal aquellas obras que superan a sus propios autores, porque si no hubieran sido ellos otros serían los que tendrían que haberlas gestado. Esto es Earthlings, una obra fundamental y poderosa, certera y terrible. A estas alturas aún no sé si recomendarla.

No es una obra ambivalente, no deja lugar a la duda, no intenta escuchar la voz de aquellos a los que acusa, quizás porque si lo hiciera tendría que preguntar a la práctica totalidad del planeta que participamos en mayor o menor medida de los estragos que se cometen con nuestros compañeros de viaje.

En cierta ocasión, hace unos cuantos años, un amigo biólogo (creo que en aquel momento aún estaba estudiando la carrera) me explicó que el ser humano hizo su aparición en el planeta cuando la cadena biológica estaba perfectamente organizada, el mecanismo funcionaba a las mil maravillas cuando llegamos los intrusos. Y la cadena de la vida se adaptó a la nueva especie. En definitiva, que no somos naturalmente necesarios.

Cuando hablamos de los animales,  de cómo nos relacionamos con ellos y el trato al que los sometemos, salvo algunos seres concienciados y dignamente peleones, éste parece un asunto menor, incluso baladí, charleta progre de café que no ha de quitarnos demasiado tiempo. Sí, nos preocupa hasta cierto punto. Pero en el fondo no sentimos la punzada del dolor. La empatía con ellos. Con ellos que son nuestros iguales, terrícolas como nosotros que sufren el dolor en igual medida que lo sentimos nosotros. Parece ser que en algunos casos lo sienten en un grado superior incluso.

Me da la risa cuando escucho hablar de la evolución del ser humano.

Llegados al final, en esta frase epílogo debo decidir si recomendar el documental que nos puede hacer comprender más a aquellos que otrora creímos inferiores. Sigo sin saberlo, no quiero aguarles un buen día de verano.

Earthlings. Gracias, Shaun Monson. Gracias, Joaquín Phoenix. Por quitarme otra venda más.

 

 

Alberto García

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.