Tenía que suceder…¡Por fin!

Toma la CalleCarlos Castañosa

En el momento actual, la simple anécdota de una manifestación o «sentada» pacífica, puede y debe convertirse en noticia de primera plana por la importancia de su significado y por su proyección masiva apoyada en las redes.

Significa, nada menos, que esta fecha (15-M) marcará para siempre el punto de inflexión en que la resignación colectiva en España dejó paso al rescate de la dignidad perdida a manos de nuestros políticos. Cierto es que cuando se plantea un problema se debe proporcionar la alternativa de las soluciones. De momento, solo aparece la protesta generalizada, que pudiera tener el matiz de «antisistema» o «antiglobalización», cualquier acepción puede ser válida, pero lo verdaderamente importante es el contenido y la motivación reivindicativa que, para que sea válida, debe aportar alternativas concretas y definidas.

La exigencia ciudadana por un cambio que democratice de verdad el sistema debe empezar por colocar a la clase política en el nivel que le corresponde. Es decir: el gestor político es un «empleado» nuestro que lo contratamos en las urnas. El primer paso deberá ser impedir que, una vez asentados en su poltrona, se conviertan en prepotentes «padres de la patria» que nos miren despectivos y que utilicen su cargo, con la excusa del «servicio al pueblo», para medrar en sus ambiciones personales incluida la económica. Por bien de la pretendida democracia, los políticos deben continuar siendo ciudadanos de a pie, exentos de gravosos privilegios que destrozan un «gasto público» que se recorta por donde no se debe, por las prestaciones sociales, en lugar de liquidar el elevado porcentaje de cargos superfluos, ministerios inservibles, duplicidad de competencias con las autonomías, esas dietas, los sueldos, las escandalosas pensiones de jubilación, tantos coches oficiales, las tarjetas oro de representación (?)… En fin, consiste en votarlos, cómo no, pero también botarlos si nos mienten o si incumplen su contrato, por el mismo procedimiento de «despido libre» que se avecina con la próxima resolución de la «reforma laboral» (También esto habrá que tocarlo).

Hay motivos más que suficientes para enorgullecernos por este glorioso 15-M. Por algo parecido se ha liado gorda por aquí cerca, a un par de palmos en el mapa. A partir de aquí podemos marcar un hito histórico y ejemplar como lección aprovechable para el resto del mundo. Gocemos lo que nos merecemos .y ¡adelante!…

 

 

 

Carlos Castañosa

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