‘Taucho’ o cómo rescatar la tradición guanche

Portada del libro TauchoJosé Gregorio González

La novela canaria está de enhorabuena por muchos motivos, entre ellos, el conseguir que autores de las islas logren posicionarse entre los más vendidos en las librerías del Archipiélago. Todo un logro si tenemos en cuenta la situación de un mercado editorial saturado de novedades en el que irrumpe con fuerza el libro digital y donde además cada vez hay menos gente que lee.

No obstante, al éxito de la novela canaria en Canarias, al menos dentro del género histórico, han contribuido en el último año trabajos como Taucho, la memoria de los antiguos, que alcanzó a finales del pasado mes de julio una cifra de ventas sorprendente para los números que se manejan en Canarias: 1.500 ejemplares vendidos solo en los circuitos convencionales de las librerías. Para el autor, Fernando Hernández, que ya está inmerso en la preparación de su segunda novela, “ha sido una gratificante sorpresa descubrir que había tanta gente dispuesta a leer lo que teníamos que contar, y más aun el comprobar cómo muchos se sentían identificados con nuestra manera de reivindicar nuestras raíces y cultura”.

Taucho vio la luz en octubre de 2010 y desde muy pronto fue acogida con entusiasmo por el público canario, lectores que en su mayor parte valoraron de manera especial que la trama de la novela tuviera a los guanches como protagonistas. “Otro aspecto que los lectores han puesto en valor ha sido la incorporación de elementos de la tradición oral que iban camino de perderse, costumbres y conceptos que he podido ir recopilando durante décadas y que fueron integrados dentro de la trama”, explica Hernández. En sus páginas se narran diferentes acontecimientos de la vida de varios guerreros guanches que se ven inmersos en los últimos compases de la Conquista de Tenerife. Contemplan el final de su modelo de vida frente a la fuerza de los conquistadores, a pesar de ser partícipes de una cultura milenaria que sigue viva y que perdurará oralmente hasta la actualidad como taucho, concepto que alude a la transmisión de su identidad.

Este último aspecto resulta especialmente interesante en la medida en la que con un lenguaje fluido y sencillo, y dentro de una trama muy visual, Taucho incorpora informaciones en muchos casos inéditas sobre la vida y religiosidad de los antiguos canarios. Desde costumbres como el saludo al Sol -Magec- a ceremonias de chamanisno, matrimonio o juegos tribales. Para sorpresa del lector se incluye incluso, de forma novelada, una visita del autor realizada durante la infancia a la misteriosa Cueva de las Mil Momias, necrópolis sagrada de los antiguos guanches cuya localización es un quebradero de cabeza para los prehistoriadores de Tenerife.

Estudio lingüístico y adaptación al cine

A escasos meses de cumplir su primer año Taucho, la memoria de los antiguos, mantiene toda su frescura en las librerías, así como la esperanza de ser llevada al cine. Una posibilidad que se vio alimentada con el interés de varias productoras, entre ellas una germana a primeros de este año. A este respecto, el autor aclara que “finalmente el tipo de adaptación que proponía una productora alemana pasaba por sacrificar elementos esenciales de la trama, desplazando el protagonismo de la misma a los conquistadores, en vez de al pueblo guanche. Decidimos disolver amigablemente los preacuerdos, a la espera de una oportunidad menos intervencionista”.

Otra de las grandes aportaciones de esta novela es el anexo que incorpora, un estudio filológico realizado por el doctor Ignacio Reyes, de los términos guanches recogidos por Fernando Hernández e incorporados en Taucho. La investigación de dichos conceptos ha permitido demostrar indirectamente su coherencia y contextualización, poniendo si cabe más en valor la importancia de la tradición oral.

 

 

José Gregorio González

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