‘Tan fuerte, tan cerca’

Tan fuerte, tan cercaCelina Ranz Santana

Todo lo que hice para no olvidarte.

Oskar Schell nunca fue un niño como los demás, ni antes ni después de la trágica muerte de su padre. Cuando el 11 de septiembre de 2001 dos aviones chocaron contra las Torres Gemelas, una parte de su sorprendente universo interior también se derrumbó, pero en su insistencia por mantener vivos los recuerdos de aquella otra vida, Oskar crea un nuevo mundo, menos autocomplaciente y más real.

La novela de Jonathan Safran –Todo está iluminado– no es solo la historia de un niño que ha perdido a su padre. Es una ‘experiencia de lectura’, innovadora, sorprendente y atractiva. La personalidad de su protagonista es tan atrapante que atravesar el umbral entre la realidad y la ficción de Oskar se asume con la misma naturalidad con la que asumimos que para avanzar caminando es necesario adelantar un pie y luego el otro.

Tan fuerte, tan cerca es una novela en movimiento que habla de la pérdida desde la perspectiva de la inocencia y desde la vejez. La pérdida del amor, de un padre, de un hijo, de la niñez, de una llave, de una ilusión… La pérdida en el sentido más amplio de la palabra, como si a diario la vida se nos fuera cayendo de los bolsillos, al parar en un semáforo y sacar un pañuelo para sonarnos, al coger unas monedas para pagar en el supermercado o al coger el móvil para hacer una llamada que aparentemente no va a trascender.
Ésa es la sensación que nos deja la historia de Oskar, un buscador de esas vidas que se les han caído a sus dueños en los pasos de peatones o haciendo cola en la oficina de correos. Allí donde otros ven ‘nada’, Oskar amuebla el mundo con ideas extraordinarias y transforma una ciudad moribunda en un lugar habitable, a pesar del miedo y de las sombras que arrastran todas sus historias.

Safran asume el riesgo de una novela fuera de lo ‘común’ para abordar un tema tan trillado como el de los atentados del 11-S. Para ello, además de utilizar unos recursos estilísticos  ‘experimentales’, recurre a una historia sobre las historias, con personajes que aparecen y desaparecen sobre el mapa como una ‘X’, marcando el tesoro. Y es que Oskar explora la ciudad en busca de la cerradura que pueda abrir la misteriosa llave que encontró en casa cuando falleció su padre, víctima de los atentados. Una aventura en la que, sin saberlo, no solo viajará en el espacio sino en el tiempo, haciendo del sufrimiento un terreno fértil para futuras esperanzas.

 

 

Celina Ranz Santana

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