El gatillo flojo del insulto fácil

Ni radioyentes ni televidentes tenemos que soportar los exabruptos y procacidades que, con una falta de respeto improcedente hacia la audiencia, se prodigan en algunas situaciones de confrontación mediática donde, supuestos profesionales de la comunicación, discrepan sobre determinado tema que los convierte en adversarios ideológicos o defensores de intereses demasiado personales, camuflados de falsa bonhomía.