Detrás del velo

La Justicia y la Ley no pueden ser una cuestión de fe. Sería tan ridículo como hacer una lista definitiva sobre el Bien y el Mal, tan arbitraria que únicamente podría aplicarse a la persona que la redactara. Pero si la religión no puede convertirse en una cuestión legal, la legalidad tampoco debe entrometerse en el ámbito de la fe, no si ésta no pone en entredicho la dignidad y las libertades humanas.