¡Qué malos son!

Nos fueron mostrando lo malo que eran. Rebuscaron en sus vidas privadas. Husmearon en sus vacaciones y, sembrando la duda, nos cotillearon, por ejemplo, como se fueron de cruceros (igual que hacemos muchos de nosotros gastando exactamente lo mismo, pero ellos, claro, es otra cosa. Es el enemigo a batir).