Basura del Gobierno de Canarias, ¿o basura del Ayuntamiento?

He aquí un decepcionante símbolo, otro más, de la enorme distancia que separa los intereses de los entes públicos de los de una ciudadanía que se ve en la necesidad de sobrevivir por sus propios medios para subsanar la desidia institucional justificada por una burocracia espesa e inoperante.